29 nov. 2011

La verdad os hará libres

Así, el desconocimiento de la verdad, la ignorancia, nos esclaviza .
¿Cómo encontrar la Verdad? ¿Cuantas puertas hay que abrir? ¿Cuantos caminos hay que recorrer para encontrarla?
Solo hay una puerta que lleva a la Verdad y solo un camino conduce a ella. El camino es hacia dentro y tras esa puerta que se descubre al final,  vive el alma. En ella está la verdad; la que tanto buscamos; la verdad de lo que somos. En esa verdad estás tú.

22 nov. 2011

A veces dejo de escribir en estas páginas porque pienso "¿Para qué? ¿Acaso crees que va a encontrarla alguna vez, que se puede repetir el milagro que hizo que os encontraráis?" Pero hay días en que una voz, que no sé bien de donde viene pero que solo puede ser de dentro de mí, me dice ¿Y por qué no? Y entonces vuelvo y te escribo algo para que, si llega ese momenot, no pienses que solo fue un arrebato que se extinguió al poco tiempo.
Aún cuando no me veas aquí, aún cuando parezca que dejó de importarme, aún cuando deje de acudir durante mucho tiempo, mi pensamiento sigue fijado en ti. Lo que sucede es que muchas veces me siento perdida.
Los amigos que encontré el año pasado al lanzarme al camino de Santiago, fueron muy especiales, no te puedes ni imaginar cuanto. Con algunos he mantenido la relación y el contacto, con otros no, pero siguen siendo especiales. Hace un par de meses uno de ellos inició conmigo una serie de correos muy interesantes; de esos que te hacen espabilarte y prestar más atención a la vida. En el último de ellos, entre otras cosas, me dijo esto:
"...una vez que te das cuenta de tu ser, todo se diluye para dejar paso a tu esencia y entonces te sorprendes y piensas "cuanto tiempo he estado dormido en este mundo, en la vida"
Entonces es el momento de crecer "espiritualmente" claro, sabiendo y teniendo claro lo que has venido a hacer y lo que tienes que hacer. Solo si te mientes no buscaras lo que debes buscar.
 
Verás, amor...yo no sé muy bien si busco lo que debería e buscar, si alguna vez lo hice y, si fue así, por qué dejé de hacerlo. y, muchas veces me pregunto si lo que creo que vine a hacer es lo que realmente vine a hacer o si estoy obcecada en una equivocación; si en algún momento me mentí a mí misma y fue tan grande la mentira que hasta la he olvidado.

¿Cómo puedo saberlo? ¿Cómo se puede llegar a tener esa certeza?
Sabes, creo que tú si lo sabías; tanto lo que tú tenías que hacer como lo que me correspondía  a mí. La cuestión es ¿lo estoy haciendo?

Llueve. Es de noche. Hora de encontrarme con la dulce musa que abona mi imaginación. Tiempo para escribir.