27 dic. 2011

Sonreir sin ti




Sí puedo sonreir sin ti; lo hago a menudo y mentiría si dijera lo contrario. Pero también es muy cierto que son sonrisas diferentes, que hay una que se quedó congelada tras tu partida. Era la sonrisa de la mujer enamorada, la que amaba con toda la fuerza de su corazón, de su alma y de su mente. Esa ya no me ilumina nunca.

29 nov. 2011

La verdad os hará libres

Así, el desconocimiento de la verdad, la ignorancia, nos esclaviza .
¿Cómo encontrar la Verdad? ¿Cuantas puertas hay que abrir? ¿Cuantos caminos hay que recorrer para encontrarla?
Solo hay una puerta que lleva a la Verdad y solo un camino conduce a ella. El camino es hacia dentro y tras esa puerta que se descubre al final,  vive el alma. En ella está la verdad; la que tanto buscamos; la verdad de lo que somos. En esa verdad estás tú.

22 nov. 2011

A veces dejo de escribir en estas páginas porque pienso "¿Para qué? ¿Acaso crees que va a encontrarla alguna vez, que se puede repetir el milagro que hizo que os encontraráis?" Pero hay días en que una voz, que no sé bien de donde viene pero que solo puede ser de dentro de mí, me dice ¿Y por qué no? Y entonces vuelvo y te escribo algo para que, si llega ese momenot, no pienses que solo fue un arrebato que se extinguió al poco tiempo.
Aún cuando no me veas aquí, aún cuando parezca que dejó de importarme, aún cuando deje de acudir durante mucho tiempo, mi pensamiento sigue fijado en ti. Lo que sucede es que muchas veces me siento perdida.
Los amigos que encontré el año pasado al lanzarme al camino de Santiago, fueron muy especiales, no te puedes ni imaginar cuanto. Con algunos he mantenido la relación y el contacto, con otros no, pero siguen siendo especiales. Hace un par de meses uno de ellos inició conmigo una serie de correos muy interesantes; de esos que te hacen espabilarte y prestar más atención a la vida. En el último de ellos, entre otras cosas, me dijo esto:
"...una vez que te das cuenta de tu ser, todo se diluye para dejar paso a tu esencia y entonces te sorprendes y piensas "cuanto tiempo he estado dormido en este mundo, en la vida"
Entonces es el momento de crecer "espiritualmente" claro, sabiendo y teniendo claro lo que has venido a hacer y lo que tienes que hacer. Solo si te mientes no buscaras lo que debes buscar.
 
Verás, amor...yo no sé muy bien si busco lo que debería e buscar, si alguna vez lo hice y, si fue así, por qué dejé de hacerlo. y, muchas veces me pregunto si lo que creo que vine a hacer es lo que realmente vine a hacer o si estoy obcecada en una equivocación; si en algún momento me mentí a mí misma y fue tan grande la mentira que hasta la he olvidado.

¿Cómo puedo saberlo? ¿Cómo se puede llegar a tener esa certeza?
Sabes, creo que tú si lo sabías; tanto lo que tú tenías que hacer como lo que me correspondía  a mí. La cuestión es ¿lo estoy haciendo?

Llueve. Es de noche. Hora de encontrarme con la dulce musa que abona mi imaginación. Tiempo para escribir.

30 oct. 2011

Acompañando el cambio de hora

Tras un día que parece no haber existido, vivo una noche que se alarga más que niguna otra.
Resulta curioso, casi irónico, que en un mundo en que todo parece empujarnos hacia delante con prisa, en días como hoy todo parezca detenerse para dar un paso atrás. Lo relojes nos dicen que volvemos a vivir algo ya vivido, engañosamente parecen hacernos creer que podemos recuperar algo ya pasado, que los últimos minutos, la última hora, no son más que un simulacro del verdadera tiempo que vuelve a empezar. Pero eso es tan cierto como esa hora que nos roban cuando vuelva a llegar el día de otro cambio inverso.
El verdadero tiempo no lo controlan los relojes; el verdadero tiempo corre o se detiene con nuestros propios impulsos, con la claridad con la que distinguimos la senda de nuestra vida o con la incertidumbre en la que nos sumergimos cuando no tenemos nada claro.
Hoy he estado sumergida en una especie de borrasca; una bruma espesa y densa que me paralizaba. Esta noche percibo claridad de la misma forma en que un cielo borrascoso se abre para mostrar que tras todas esas nubes, permanece la claridad y la luz.
Leí hace unos días una frase que aún recuerdo. "Las palabras son hijas de la carne y si no se las deja salir, se pudren".
Se han podrido muchas dentro de mí; muchas no han encontrado el canal por el que hubieran podido ser expresadas, se han visto sumergidas en una maraña de pensamientos que las ocultaba o las hacía difusas, informes, que las debilitaba hasta verlas fenecer.
Y en esa muerte quedaban atrapadas hasta descomponerse pudriendo con ellas el sentimiento que las hizo nacer.
Si mi mente fuera un campo, estaría lleno de lápidas que recordarían todas las palabras que nacieron para llegar a ti y murieron antes de hacerlo.
¿Qué queda de aquella que conociste? ¿Qué queda de todo ese mundo exuberante y creativo que se recreaba a sí mismo para darte más y más y más y saciarse hasta rebosar con una simple palabra tuya? ¿Qué queda, amor mío, de la mujer que llegué a ser contigo?
¿Es demasiado tarde para decirte que aún te amo?


12 sept. 2011

Una vez más

Aunque ya no esperases, aquí estoy, porque sigues dentro de mí. Aunque durante mucho tiempo pensé que te habías ido del todo.
Creo que me di cuenta hace unos días, escribiéndole un correo  a un amigo.
Él me había dicho en el suyo que, a pesar de su edad (tiene 62 años) seguía esperando encontrar el amor de su vida, enamorarse plena y apasionadamente de una mujer. Ha estado casado dos veces y, paradojicamente, sigue sintiendo la falta de ese amor. De alguna forma, aunque no me lo ha dicho explicitamente, parece que se ha enamorado de mí o, mejor dicho, le he gustado tanto (eso sí me lo ha dicho muchas veces) que esperaba que yo fuera esa mujer.
Le contesté y en mi respuesta le dije que el amor no llega por mucho buscarlo y que suele suceder al contrario. Aparece cuando menos lo esperas. Le dije que, no obstante, esa busqueda es algo a lo que nadie nos resistimos, que todos lo ansiamos y que, en cualquier caso, yo podía sentirme afortunada porque lo había sentido, lo había recibido, lo había vivido.
"Quizá -le confesé- no esté en condiciones de dejar entrar a otro hombre en mi vida porque él sigue estando dentro de mí; porque cuando miro hacia dentro, allá, en lo más profundo de mí, sigue estando él. No soy capaz de dejarlo atrás, en el pasado. Seguramente es que no quiero hacerlo"

Y es así. Literalmente. Aún cuando parece que ya no estás, que apenas queda un vago recuerdo de ti, lo cierto es que cuando miro hacia dentro, solo estás tú. Inclluso mi sexcualidad solo responde cuando mi pensamiento está contigo.
Te hablé de ese otro hombre que apreció en mi vida y me hizo dudar, pensar que él podía ocupar ese espacio que se quedó muerto tras de ti. Lo cierto es que las veces que tuvimos relaciones fueron bastante desastrosas. Excepto una: La ünica en que mi cuerpo estaba con él y mi pensamiento contigo.
¿Sabes que pensé ese día? Que era como si hubieras propiciado tú ese encuentro para hacerme el amor una vez más; aunque fuera a través del cuerpo de otro hombre. Hubo un par de veces más, pero a cada una se iba mostrando más desastrosa esa relación; ya no estabas tú en mi pensamiento, no había magia.

Paralelamente a eso, es curioso lo que mi pensamiento ha contempaldo estos días pensando en nuestro misterio. En el tuyo, en el que mantuviste cerrado e inexpugnable durante todo el tiempo. Porque tú quisiste que fuera así. Lo cierto es que no quisiste abrirme esa puerta de ti mismo. Con todo tu amor hacia mí, con esa devoción y pasión por mí, esa puerta la dejaste siempre cerrada. Eso me ha hecho comprender que desaparecer de repente, fue decisión tuya, que fue así porque tú lo elegiste. No lo juzgo, porque no conozco las razones que te impelieron a tomar esa decisión. Pero fue así y eso no tiene vuelta de hoja. No hay conspiraciones, no hay misterio; solo una decisión que muy bien pudo venir como consecuencia del misterio que tan celosamente guardaste. Pero es así de simple. Elegiste no volver a mí. De la misma forma que yo elegí no sacarte de mí, no arrojarte del espacio que creaste en mi sentimiento aunque eso me esté incapacitando para nadie más que tú.
Durante mucho tiempo me devané los sesos pensando qué querías decirme con aquellos textos que me hiciste leer la última noche. Hoy lo sé. Me estabas diciendo que me amarías para siempre, que el tuyo era un amor que no se oxida con el tiempo, que no se empobrece ni mengua, que no olvida, que es verdadero y profundo.


Hace calor aún, mucho calor. Es una noche de luna llena, escucho buena música y te escribo. Como aquellas tantas noches en que lo hacía no sabiendo cuando leerías mis correos o me llamarías. "Have I told you lately than I love you?" Te quiero.

7 ago. 2011

¿Volver?

No hay nadie como tú.
Nadie hace vibrar mi corazón como tú lo hiciste.
Al fin, estoy como mutilada, incapaz para amar a nadie que no seas tú.
Casi es irónico. Amo el amor; mi estado perfecto es estar enamorada y vivir plenamente ese amor. Pero tras de ti eso ya no es posible. Como si la pieza de mi ser que es capaz de enamorarse se hubiera quedado contigo. Y tú no regresas ni me la devuelves.
El amor es algo que pasó por mi vida y me dejó un sabor agridulce del que no puedo desprenderme.

20 jun. 2011

Si aún me amas.....

vuelve, aparece, regresa, dáme alguna señal de vida ... porque puede que si no lo haces, dentro de poco sea demasiado tarde.
He conocido a alguien, cuando menos lo esperaba.
No estoy enamorada, ni él de mí. Ha sido uno de esos misteriosos encuentros en los que el universo paece reunir a dos personas que, sin saberlo, necesitan justo lo que la otra puede darle y que lo necesitan tanto, que van perdidos y dando bandazos mientras no lo encuentran.
Ha despertado ilusiones en mí, me ha abierto su vida, su sencillez y simplicidad, sus complejas reacciones que , a la vez, me resultan transparentes.
Pero hay algo que se me rompe por dentro al ver que él no eres tú. Tanto tiempo te esperé, tantos años buscándote, tantos días y noches mirando tu fotagrafía; casi esperando verte salir a través de ella.
Dice el bolero que solo se puede amar una sola vez con toda el alma. No sabes lo cierto que es eso. MI alma se hizo amor contigo y solo cabe tu nombre en ella; pero ha descubierto que sin llegar a ser el amor que fue, puede acercarse a otros y permitir que otros se acerquen, que se siente viva cuando puede ejercer alguna forma de amor aunque tenga que desmenuzarse en amores pequeñitos, distintos en su expresión, en su proyección, para acercarse un poco, al menos un poco, a lo grande que fue durante el tiempo en que estuvo cerca de ti.
¿Qué vas a hacer? Dime ¿vas a seguir escondido en medio del mundo o decidirás asomarte de nuevo a mi vida?

5 jun. 2011

Hace días que hice un descubrimiento que me ha fascinado y a pesar de que sé que, de alguna forma, tú has sido artífice de ello, eres casi el único con quien no lo he compartido. 
No sé bien por qué, pero así ha sido. Bueno, sí que lo sé.

El cáñamo ha sido como una gran revelación; descubrir esa materia prima, todas sus aplicaciones, lo que supondría su plantación en países que ahora pasan hambre y verían paliadas la mayoría de sus necesidades con él, me ha impactado de tal forma, que mis nervios están acelerados y mi mente no hace más que idear proyectos y crear ilusiones.
Pero hay algo más, algo que ha motivado que no venga corriendo a contarte esta experiencia.
A través de mi personal investigación sobre el cáñamo, contacté con un hombre  que se dedica a su cultivo y con un par de correos que he cruzado con él, se ha desatado mi fantasía. Es absurdo, pero me transmite algo que me recuerda a nuestros inicios, cuando empezamos a escribirnos correos y algo trascendía a través de ellos que nos hacía conocernos tan bien y acercarnos tanto.
Mi imaginación ha proyectado la posibilidad de que esa relación supusiera mi reencuentro con una relación de pareja que me resulte estimulante, vital, romántica, real, física y aunque mi primer pensamiento fue que ojala tú fueras ese hombre, que ojala fuera a ti a quien encontrara en ese viaje que tengo proyectado ( y del que parece que siempre van a surgir inconvenientes que lo impiden. Eso también me recuerda a nuestros encuentros) poco después deduje que eso era demasiado imaginar, demasiado esperar y la fantasía quedó acotada a la posibilidad de una nueva relación sin ti.
Eso se va serenando ya y en su lugar va quedando la ilusión de un cambio de vida, de una oportunidad de vivir más conforme a mis ilusiones de siempre, la energía que produce poner algo en marcha que es atrevido y, a la vez, muy estimulante.
Y cabe la posibilidad de que todo quede en nada, que no llegue a ser más que una mera espectadora que observa con admiración y envidia a todos aquellos que se atrevieron a apostar fuerte en la vida y decidieron liberarse de lazos emocionales, familiares y sociales y se adentran de lleno en la verdadera aventura de la vida.
Y pensar en esa posibilidad me entristece, me oprime, me deja desamparada y sometida a los vaivenes de la vida de los demás.
¿Recuerdas cuantas veces soñamos con hacer algo así en la finca de Granada? ¿Recuerdas todos los proyectos que diseñamos para hacer productiva la finca y convertirla en un refugio y una escuela para los desamparados de la vida?
Ahora, entre todo esto que te he contado, me pregunto si no serás tú, de alguna forma, el que me está poniendo delante este conocimiento del cáñamo, de esta maravillosa planta que parece sembrada por las manos de la Madre Divina para paliar las necesidades de los hombres y no dar más que beneficios por todas partes y a todo, para que ponga en marcha yo sola lo que íbamos a hacer juntos.
Cuanto necesito que me digas algo, que me animes o sugieras, que me encamines o me adviertas, que me ayudes.
Cuanto necesito saber algo de ti.

29 may. 2011

¿Libertad?

Un día me dijiste que envidiabas mi libertad. te dije que estaba tan prisionera como tú aunque caminara por la calle o entrara y saliera de casa cuando quería. Sigue siendo así.
¡Qué cosas los recuerdos! Iba en un autobús de Marbella, de camino a la estación de autobuses para tomar el que me llevaría de nuevo a valencia tras un nuevo viaje infructuoso...y escuché por primera vez eso de las dependencias emocionales. años después yo misma acuñé (sin saber que ya existía) el término "vampiro emocional".
Hace un par de días, leyendo un blog, leí un articulo sobre eso mismo y lo único que se diferencia de mi percepción sobre ese tipo de personas, es su clasificación y especificación.
Pero sigo pensando que, m´s que los vampiros emocionales, el peor enemigo son las dependencias emocionales que nosotros mismos creamos o percibimos.
Soñar con un tipo de vida determinado es una cosa, hacer algo por conseguirla es muy diferente y mucho más difícil. Sobre todo porque lo primero que hay que superar son nuestras mismas depedencias emocionales. Y son tan sutiles que se crean en nuestro interior sin apenas darnos cuenta.
Si por mí fuera cogería cualquier día una mochila y me lanzaría a la aventura de ir de un lado a otro sin más atadura que estar donde surge estar. Pero, y aquí entran las ataduras emocionales ¿cómo voy a no estar en casa cada vez que llegan uno de mis hijos residentes en el extranjero? ¿Cómo no voy a estar a disposición de mi nieta cuando sus padres quieran o necesiten dejármela? ¿cómo voy a irme y no estar disponible si mi madre me necesita? Son personas a las que quiero y de las que no quiero desprenderme Pero ¿cómo voy a llegar a ser la persona que quiero ser y vivir la vida que me gustaría vivir si todo esto limita mis decisiones?
Hoy he encontrado un escape; granjas de trabajo en las que se trabaja a cambio de comida y techo para pernoctar; una forma de evadirme, de rozar esa añorada libertad temporalmente, de ser un tipo de persona que es más yo que cualquier otra y tiene pocas oportunidades de vivir.
El precio de la verdadera libertad es no apegarse a nadie ...pero ¿qué nos deja eso? ¿No será acaso el otro extremo del vaivén del péndulo en el que siempre estamos oscilando?
Tú estuviste a punto de rescatarme de este paradigma; por ti estaba dispuesta a dejarlo todo, a separarme de todo con la absoluta confianza de que todo lo verdaderamente valioso iba a permanecer, que todos comprenderían mi decisión y, antes o después, se harían parte de ella.
Pero fuiste tú el que no la tomó conmigo. No sé si fruto de esa dependencia que te impedía ser libre o de otra que no conocí; no sé si no la quisiste o no la supiste aprovechar. No sé siquiera si en algún momento te planteaste seriamente ejercer tu libertad y fusionarla con la mía para ser los dos libres de verdad.

26 may. 2011

Aún no

No sé si habrás estado leyendo algo de Alhdar y Kidda, pero si lo has hecho...olvidalo. 
El caso es que tuve tantas ganas de que vieras lo que iba escribiendo que me apresuré a ponerlo en la página, pero aún está sujeto a cambios; aún se van perfilando y definiendo cosas que me hacen rectificar la historia en algunos puntos.
No te asustes; no es que haya desestimado escribirla, es que no deja de transformarse.
¿Quie sabe? Quizá me lleve toda la vida escribirla, quizá no deje de transformarse hasta el último momento. Quizá esté tan viva que es como cualquier persona, cambiando a diario.

23 may. 2011

Elecciones

¿Y tú qué has hecho? ¿Has ido a votar?
Yo sí. Hace varias convocatorias que no lo hacía; no sé si fruto del hastío o de la pereza; pero esta vez he ido y he votado.
Mi opción ha sido salir del bipartidismo, detener esa situación pendular que nos lleva invariablemente de un lado a otro pareciendo que olvidamos otras posibilidades; como si no existieran.
No sé la repercusión que pueda tener todo lo que ha sucedido a partir de las manifestaciones de Sol, pero a mí me ha servido para ver que los que pensamos/piensan que esto no está bien montado no somos/son tan pocos; que por suerte son muchos los raritos y que la voluntad de cambio es pacifica.
Curiosamente, lo que más parece demostrar todo esto, es que la gente tiene una capacidad de unirse desde la nada, de implicarse voluntariamente, de organizarse, de convocar, de manifestarse, de responder, mucho más intensa desde el pueblo que desde los partidos. Y lo que más me ha gustado es la pluralidad de posiciones.
Una verdadera manifestación popular de verdadera democracia; capaz de consensuar las distintas opiniones personales en una unidad de criterio que aboga por el bienestar de todos construido entre todos.
¿No es eso lo que debería estar haciéndose en los estamentos gubernamentales? ¿Qué sistema de gobierno tenemos que permite que los intereses de grupos políticos esté por encima de los intereses de la población gobernada?
¿No era esa la forma de gobierno de los reyes, los señores feudales, las dictaduras? ¿En qué hemos avanzado o evolucionado si sigue sucediendo lo mismo que hace mil años?
A mí me han abierto los ojos mis hijos; ha sido su interés por averiguar qué pasaba, su explicación, su implicación, los que me han hecho comprender qué pasaba y ponerme ante mis propias preguntas obligándome a responderme. Y la respuesta ha sido contundente: Siempre se puede cambiar lo que no está bien. Solo hace falta estar dispuesto a promover ese cambio.
Esta es una de esas conversaciones en las que nos habríamos explayado largamente y estoy convencida de que habría aprendido mucho contigo porque siempre ha sido mucho lo que tú has podido decir.
Bueno, al fin y al cabo, solo es cuestión de emplazarla al momento en que sea posible tenerla.
Y ahora me voy a la cama; hace rato que tengo sueño pero he estado aguantando mientras leía cosa por las redes.
Me gusta que las últimas palabras del día sean para ti. O las primeras.
Buenas noches, chico guapo.

16 may. 2011

Una bachata en Fukuoka


Si me ves, si puedes verme, verás una dulce sonrisa en mi boca; una pequeña lágrima impregnando mis ojos y una ilusión en el corazón.
Pero, todo esto, ¿te lo estoy contando yo o eres tú el que me lo ha contado a mí?

14 may. 2011

Olvidar

Hay días, como hoy, en que horóscopos, consejos y demás, me indican que debo olvidar el pasado, que me invitan a hacer algo parecido a borrón y cuenta nueva.
Y entonces pienso en ese pasado del que he de olvidarme. ¿Qué es pasado y qué es presente? Y, en todo caso ¿tú estás en el pasado o en el presente?
Me doy cuenta de lo fácil que es idealizar el pasado y hasta pretender que retorne algo que existió por el recuerdo idealizado que se tiene de ese momento. Pero también veo que para idealizar algo, ese algo ha tenido que tener algo bueno y que, en todo caso, lo que se hace es olvidar lo malo o doloroso que tuvo y magnificar lo bueno.
Quizá me esté sucediendo algo así y sea ese el motivo de tanta recomendación de amnesia voluntaria, pero lo que me sucede es que cuando observo o presencio la relación de otras parejas que tienen la fortuna de estar juntas, siento tristeza.
Tristeza por ver lo poco que cuidan esa relación, cómo la castigan bajo la falsa seguridad de permanencia y solidez.
Tristeza porque eso me hace recordar la forma en que la vivíamos nosotros, cómo creíamos imposible andar por la calle y no ir siempre cogidos de la mano, mirarnos a los ojos y nos sentirnos "enganchados" a la mirada del otro, hablar hasta la saciedad de cualquier inquietud o guardar silencios infinitos porque la propia fusión de nuestras almas era muy superior a cualquier palabra.
Pero se me recomienda que olvide el pasado.
¿Cual? ¿el reciente o el lejano? ¿el de los fracasos o el de las ilusiones? ¿el que compartí contigo o el que viví en soledad?
Recomendaciones aparte, todo es cuestión de decisiones personales. O de sentimientos.
Debe ser por eso que aún sigo aquí; buscándote y esperándote.

1 may. 2011

Qué buenos son los no me apetece

Me encanta cuando descubro una cadena de casualidades, de hechos que se van encadenando entre sí para desembocar en un suceso tan especial que es imposible haberlo tenido previsto.
Te cuento.
A priori no me apetecía salir de casa, pero es el cumpleaños de mi madre y la conciencia me dice que vaya a comer con ella. Tras una agradable comida me encuentro con que en la tele hacen una peli que me gusta "Bajo el sol de la Toscana"; así que ...prolongo la comida (y no es que sea solo por la peli, eh) y disfruto de ese rato.
Salgo de su casa con intención de irme ya  a la mía y decido pasar antes por la Básica de la Virgen, ya sabes, la de los Desamparados, esa que tú me decías cuando yo te contaba que había ido a rezarle para que nos ayudara, si es que nosotros éramos unos desamparados ¿Cómo vamos a serlo, cariño? Ella nos cuida.
A poco de salir de casa de mi madre me llaman por teléfono, es Juan, el mayor de mis hijos, desde China, para felicitarme por el cumple. Alegría, él me cuenta, yo le cuento, viene el 18 a Bilbao, quedamos en que si él no puede venir a valencia iré yo a Bilbao, me paro, me siento en un banco para hablar mejor y luego ya despedida. 
Sigo andando y a pocas calles me encuentro  a mi hermana Laura y a mi sobrina Barbara.
¿Qué haces tú por aquí? ¿Adonde vas? A la Virgen. Al Miguelete (el campanario de la catedral) ¿Te vienes? Vale.
Y allí vamos, con su marido y su otra hija, a subir los 280 y tantos escalones de la torre.
En la cabina de tickets, mientras los sacamos, asoma la cabeza por un lado un señor ¿Vais a subir? Sí, claro.
Cuando paséis por la sala de campanas, le decís a Paco, el campanero, que cuando acabe que pase por la sacristía. De acuerdo.
Casi doscientos escalones más arriba llegamos a la sala de campanas. ¿Eres Paco? Si. El sacristán que pases por el despacho cuando acabéis. Ah, pues vale, pero tendrá que esperar. Hay toque de 7,30 a 8,00.
Paseamos por allí mirando las campanas... Que guays! Son enormes! Veo los carteles que hay al lado de cada una con un nombre. ¿Por qué se les pone nombres a las campanas?  Porque cada una está dedicada a una advocación; en algunas se grabó el nombre en el cobre y además llevan una oración grabada.
La María es la más grande; cada gong es como un Ave María; Manuel es un semi tono más bajo que María; La Vicent en solitario no suena muy bien, pero en el conjunto acompaña bien.
¿Y podemos estar aquí cuando las tocáis? Por supuesto, es de libre entrada. Vivo en valencia desde que nací, he subido varias veces al Miguelete, pero nunca he visto la sala de campanas abierta y mucho menos he oído tocar las campanas.
Hoy ha sido la primera vez. Y he descubierto algo. En la fusión de los gong de los volteos, crean música; y no me refiero solo al ritmo con que lo hacen que, por supuesto es música; sino  a otra, una que se oye cuando cierras los ojos y penetras en lo que ese campaneo está produciendo dentro. Era como un coro de voces cantando en un tono muy alto; como verdaderas oraciones. Como cien mil cuencos tibetanos a la vez Ha sido fantástico y eso sin contar todas las cosas que he aprendido de las campanas, sus mezclas de sonidos, sus voces, las que combinan mejor entre sí y las que no.... Cariño, campanas de dos toneladas de peso, volteadas a mano, nada de motorcitos ni engranajes, ¡a cuerda y tirón!!! ¡¡¡Fantástico!!!
Y nada de todo esto hubiera sucedido si esta mañana hubiera cedido al "no me apetece salir" que me tentaba para no moverme. Lo mejor de todo. lo que creo que ha hecho que todo esto estupendo se produzca, es que la decisión ha sido pensando en lo que sería bueno/mejor para alguien que no era yo misma. Y la consecuencia ha sido una cadena enorme de regalos para mí. Al menos los he tomado como regalos y, estoy convencida de que siempre sucede así cuando se abandonan los no me apetece y se está dispuesto a dejarse seducir por las cosas buenas que van saliendo al camino.
Piénsalo; puede que te encuentres en muchos momentos ante uno de esos no me apetece cómodo y puedas elegir algo que al final, seguro que es mucho más gratificante.
Un beso, cariño. Buenas noches y que descanses.

24 abr. 2011

Empiezo  a pensar que este medio es inadecuado a mi propósito. Sigo escribiéndote más en el cuaderno y te sigo sintiendo más cerca allí. Quizá es que no tengo material adecuado para este puente en este momento. O quizá tenga algo que ver con algo que acabo de escribir en la mente del alma

16 abr. 2011

A veces

A veces te siento muy cerca.
Otras, tan lejano y difuso que parece que te he perdido.
Algunas veces camino por este puente con la esperanza de que tú ya lo hayas visto, que te asomes a tu espacio para verlo acercarse, esperando verlo cada vez un poco más cerca.
Otras, me pregunto si alguna vez llegarás a saber que sigo construyendo un camino que me lleve a ti o por el que puedas llegar tú.

A veces avanzo decidida, convencida, ilusionada.
A veces me pregunto qué estoy haciendo, qué espero encontrar al cabo de tanto tiempo.
Y en todas esas veces, lo qué más me pregunto es : 
¿Qué es lo que construye esas diferencias?

4 abr. 2011

Podar

Eso es lo que he hecho hoy. Bueno, además de poder abrazar a mi nieta, darle un biberón, achucharla, comermela a besos y sentirme enormemente agradecida a Dios por todo eso. Ni siquiera ha hecho falta que le pida a José que me la deje coger (ya sabes lo estrictos que son con todo eso) ¡él mismo la ha puesto en mis brazos!
Después he ido al huerto y después de comer con mis hermanas y los niños, nos hemos puesto a descargar el limonero de frutos y a podar la leña que se había ido acumulando.
¿Sabes? mientras lo hacia pensaba lo similar que era esa tarea a muchas cosas de la vida. Hay muchas cosas que se van conviertiendo en leña seca; cosas que hay dentro de nosotros o en lo que hacemos. 
Y suele suceder que, como con nuestro limonero, llega un día en que te das cuenta que necesita una buena poda para sanearlo, pero lo dejas sin hacer porque das prioridad a otras cosas en ese momento. 
Y, como con nuestro limonero, la leña va creciendo porque, a falta de aire, de luz y de la limpieza que le proporciona la lluvia por estar demasiado frondoso, se van secando más ramas, entran en acción las plagas y se va haciendo más leña. 
Hasta qiue llega un momento en que el árbol empieza a enfermar y cada vez que te acercas a coger los frutos, te arañas por todas partes.
Te sumes en la poda y a costa de muchos arañazos, posturas extrañísimas para poder acceder a las ramas más difíciles y un buien cansancio, consigues que respire mejor, que entre la luz y el aire y que quede liberado de ramas que están creciendo mal y lo van deformando o cargándolo de demasiado peso.
Al terminar parecía más hermoso y grande de lo que ya es.
El año pasado hice algo parecido con el albaricoquero, con el melocotonero, con el peral y con los narranjos y hubo algunos que pensaron que había sido demasiado radical, que me había cargado los árboles. Yo misma dudé de mi trabajo de limpieza exahustiva.
Pero hoy he visto esos mismo árboles y están cuajados de flores y hojas tiernas y sanas. Sé  que deberé seguir vigilando los frutos que vaya dando para atajar cualquier síntoma de enfermedad o plaga que pueda aparecer (es el riesgo cuando no se utilizan insecticidas químicos) pero me han regalado una enorme alegría al verlos tan llenos de vida y dispuestos a producir una nueva cosecha.
Es una imagen más de la vida misma; de lo que hacemos en ella; de nosotros mismos; lo que somos y lo que hacemos con lo que somos.
Es una imagen también de nuestra historia, la que creamos juntos. También ella está dando brotes nuevos, tiernos y vigorosos que es justo celebrar y preciso atender y vigilar.
Y, como siempre, juntos, es como mejor lo hacemos.

3 abr. 2011

¿Donde están las horas
felizmente robadas al sueño?
Aquellas benditas horas
en las que mi alma salía a tu encuentro.

¿Donde los más ansiados minutos
que mi corazón anhelaba
durante las horas previas del día?
En ese tiempo muerto en que mi alma dormía.

Pequeñas horas de dulce complicidad
que aprovechaban el momento
en que todos los demás se retiraban 
a descansar sus cansados sueños
haciendo, con sus ausencias,
el eco en que tus palabras acariciaban mis dedos.

Tiempo de ardiente ilusión
en que recuperaba la intimidad
robando horas al sueño.

¿En que lugar de mi vida ,
en que inesperado rincón del tiempo,
quedó secuestrada la ilusión
con que se vestía mi sueño?


La tengo guardada en un pliegue de mi alma;
la tengo amagada, esperando, 
celosa de tu mirada,
temerosa, expectante; 
añorando las mañanas 
en que nos descubría el alba
atravesando motañas, torres de palabras;
cruzando valles de sueños,
bañándonos en ríos de plata,
surcando mares amigos
en los que los delfines hablan; 
volando en melodias de risas
pintadas de infantil carcajada.

Creyendo que, para soñar, 
hay que cerrar los ojos, 
quedarse dormida, acostar al alma,
perdí la alegría de vivir.
Que el más grande sueño 
se vive en la consciente vigilia.
Cuando, robando horas al sueño,
en la quietud de la vida,
acudo al encuentro del amor 
y viajo conmigo misma.

Compañera de mil viajes,
cómplice de mis fantasias,
¿En qué rincón de la vida,
en que fisura del tiempo,
perdí tu fiel compañía?
  
¿Donde están los días que pasaste junto a mí?
¿Donde están los sueños que he tejido para ti?
¿Donde están tus besos?
¿Donde tus anhelos?

¿Donde están las horas que al sueño le robé?
¿Donde está la esperanza de volverte a ver?
¿Quien está contigo?
¿Quien es tu delirio?

Guardaré.
Las auroras que no pudimos contemplar.
Olividaré.
Las noches sin estrellas junto al mar.
Hoy miro hacia dentro y encuentro tu recuerdo.
Me dejaste separada de tu amor.

Esperaré
un viento que me empuje a caminar.
Andaré.
Por sendas y caminos sin trazar.
Con todas tus caricias,
con sueños y con risas,
con recuerdos que nunca he de olvidar.

Miraré.
Los ojos que me han visto renacer.
Cogeré.
Palabras que traerá el amanecer.
Tómame en tus brazos,
llévame volando,
que al cielo de tu amor quiero llegar.

En esas ansiadas horas
en las que todos dormitan...
En estas pequeñas horas,
es cuando más viva estás, vida mía.

2 abr. 2011

Como si la red de Internet representara el inconsciente colectivo de la humanidad, me sumerjo en ella a menudo buscando conatos de inteligencia, de conexiones sólidas, de palabras hermosas, de estímulos personales que sacudan algo en mí.
A veces encuentro algo; muchas no encuentro nada.
Como una neurona más de todo ese entramado, participo con mis blogs y comprendo que mi aspiración es la misma que la de todos los que han decidido sentirse incluidos en la red; a saber: comunicar algo, participar a lo ajeno lo propio.
Y, al leer lo que encuentro y descubrir cuan a menudo es baldío, superficial, absurdo y/o irrelevante, pienso y me pregunto si no seré como todos esos que encuentro, que pensando que tiene algo importante que decir, no dicen más que sandeces.
La aspiración individual suele ser destacar de la masa, despuntar de algún modo, significar algo diferente y eso suele hacer que nos distanciemos del concepto de homogeneidad como si necesitáramos desmembrarnos del conjunto para ser algo que no somos.
Lo cierto es que primero debemos Ser lo que somos y que, normalmente, ni siquiera sabemos bien qué pueda ser ese Ser. pero solo sabiéndolo estaremos en condiciones de volver a sumergirnos en esa malla neuronal que somos entre todos sin dejar de Ser y solo llevando el Amor en el corazón, haciendo y diciendo todo desde el Amor, es posible que alguna vez podamos llegar a hacer o decir algo que sacuda las entrañas de alguien, que le haga decir: y tú ¿cómo lo has hecho para Ser?.
Hay un largo camino entre el despertar y el Ser; hay un largo camino entre tú y yo; hay un largo camino entre mi propósito y su realización.
Amo ese camino, aunque sea largo. Pero no porque al final de él esté el Ser, tú o mi obra, sino porque solo amando cada instante de mi vida, bendiciendo cada experiencia, se puede llegar al final.
Mis blogs no son ¡geniales! ¡algo nunca visto! pero son mi experiencia, me sacan de mí para lanzarme a todo, los entrego al gran milagro de esa aparente casualidad que hace que llegue a alguien en un momento determinado y sé que, en la medida en que yo vaya cambiando, irán transformándose. 
Porque están vivos; como yo, como mi pensamiento, como mi Ser pleno, como tú, como los dos juntos.
Lo que se encuentra al final de cada senda está determinado por la forma en que se ha hecho el camino.

30 mar. 2011

Hola!

Buenos días, chico guapo.
Hoy es un precioso día de primavera y vamos a hacer cosas estupendas.
¿Estás preparado? Bueno, pues si no lo estás, apurate, que vamos a empezar enseguida. Espero proporcionarte unas horas preciosas.

Azahar

Valencia huele a azahar.
Me di cuenta anoche, pero no te lo dije.
Valencia huele a azahar.
He vuelto a sentirlo esta mañana, pero no te lo he dicho.
Por mi cabeza han pasado muchos pensamientos; muchos de ellos iban dirigidos a ti. Pero no he venido a contártelos.
Y ahora, que quisiera hacerlo, que estoy tras el último tablón colocado y quisiera seguir avanzando, no encuentro material con que construirlo.
No hay nada dentro de mí. Estoy vacía de sentimiento alguno.
Como si en las horas que he pasado durmiendo hubiera pasado una trituradora y hubiera ido recogiendo todo lo que había esparcido por mi mente y se lo hubiera tragado.
¿Y en el corazón? ¿Qué hay en el corazón?
No lo sé. No lo oigo.

28 mar. 2011

Hablar contigo

Muchas cosas qué hacer; tantas, que no sé por donde empezar.
Quiero cambiar algunas cosas, necesito hacer cambios, pero no he logrado definir cuales son esos cambios.
En algún sentido me siento agobiada por demasiadas cosas; demasiadas cosas en la casa, demasiadas cosas dentro de mí, demasiadas cosas fuera de mí, alrededor y otras esenciales que, a fuerza de haber tanto por todas partes, apenas veo y percibo y es como si no estuvieran.
Quiero contarte cosas, dejar que mis pensamientos vayan hacia ti y te encuentren, pero cada vez que llega uno lo considero tan nimio que no me parece de interés para ti; ni siquiera para mí.
Quisiera tener tantas cosas que compartir contigo que todo el tiempo que pudiera pasar construyendo este puente me pareciera poco; sin embrago he de esforzarme en encontrar algo que pueda llevarte porque es todo tan insignificante que ni siquiera llega a construir palabras.
Hace unos días, paseando por Dublin con una amiga, hablábamos de la forma en que solemos despreciar nuestras propias ideas y pensamientos por no considerarlos dignos de mención y de cómo llega a sorprendernos que otros no lo hagan así y se atrevan a someterlos al juicio y valoración de otros porque ellos creen en lo que se proponen. Y lo consiguen; logran que sean reconocidos, valorados y apoyados pero no porque sean mejores que los que nosotras hayamos podio tener o tengamos, sino porque han creído en ellos y han hecho todo lo posible por que sean conocidos.
¿Por qué yo aborto cualquier posibilidad antes de intentar ponerla en práctica siquiera? ¿Por qué soy un juez tan crítico? ¿Por qué veo antes todo lo negativo que hay en algo que todo lo bueno que pueda tener?
Puede que hacerse preguntas sobre uno mismo sea un modo de intentar conocer quien se es realmente, pero se necesitan respuestas y esas me resultan difíciles de encontrar. 
Me gustaría tanto poder HABLAR de todo esto contigo.
Y en ese me gustaría, olvido que ya lo estoy haciendo.

Volver

He vuelto a casa, pero no sé si he vuelto. No sé si fui yo la que se fue o fue otra la que lo hizo.
Tengo un montón de libretas nuevas que no sé si llegaran a ser escritas alguna vez. Las miro y es como si me estuvieran pidiendo que les diera sentido; solo que temo que solo sea un sinsentido lo que deje en ellas.
Te escribo más con la mente que con palabras, pero sé que son las palabras las de que dan forma a lo que escribe la mente; pero no escribo, así que bien puedo pensar que mi pensamiento es informe.
Mi cuerpo está aquí, pero mi mente parece que se ha quedado en ese espacio intermedio, espacial, que hay entre el allí y el aquí. Como si siguiera sobrevolando las nubes en un avión que aún no ha aterrizado; sin ver la tierra porque está cubierta de nubes, sin surcar el etéreo espacio libre de gravedad; en ese vuelo mecánico que nos hace creer que volamos.
No sé si mi mente aún no ha vuelto o si es que., al llegar, se ha vuelto a marchar.

23 mar. 2011

Desde Irlanda con amor

En este periplo viajero ya he pasado por Inglaterra y ahora está en Irlanda y, desde que comencé el viaje, los tramos de este puente se han hecho sobre papel; quizá menos invisibles, algo más tangibles, pero puede que también menos mágicos.
No sé si estoy más cerca de ti o más lejos cuando estoy lejos de casa; lo que sí puedo decir es que ha sido aquí donde te han recuperado mis sueños.
A ti, que has vivido más en ellos que junto a mí, que has sido el estímulo constante de mi búsqueda más personal, interna y profunda, te había perdido hace tiempo y ha sido aquí, en estas lejanas tierras, donde te he recuperado, donde mis sueños han vuelto a verte y a recoger tus palabras y donde puedo volver a decir: Por favor, no te vayas; sigue al menos en mis sueños y háblame de ti para que nunca olvide la esperanza de tu regreso.
Apenas nadie conoce mi pasión por ti; cuantos la conociesen pensarían que desvarío, que me quedé atascada en un pasado que no tiene futuro, que cierro mis puertas a la vida que tengo por delante y que he de cerrar la que descubrí contigo para seguir viviendo. ¿Seguir viviendo? ¿UHMM?
¿Por qué ese seguir viviendo ha de suponer que dejaste de hacerlo en algún momento?
Firmo y rubrico que a cualquiera que preguntase cual sería la mayor aspiración que podría tener en la vida, si me contestase sinceramente, pero con esa sinceridad que es absoluta e incuestionable, me contestaría que el amor verdadero; ese que se escribe con mayúsculas y no tiene sinónimos porque nada le iguala ni se asemeja. Y yo lo conocí, lo sentí, lo acaricié y lo sufrí.
No cierro mi vida a nada más; solo es que esa experiencia ya la tuve y cuando se ha experimentado algo plenamente y se ha comprobado su veracidad, no se sigue repitiendo el experimento.
Lo que resulta extraño en este mundo es decidir mantenerse en algo que aparentemente no está; pero eso solo se piensa cuando se cree que el amor es algo externo, algo que te embarca en una relación cuando la realidad es muy diferente. El amor es algo interno que, cuando ha surgido, permanece al margen de la ausencia o presencia de aquel por quien fue descubierto.
Descubrí mi amor contigo; contigo se hizo posible y encajó en ti como una pieza única que solo puede ser engarzada en un soporte único y, de algún modo, cariño mío, es como si al margen de nosotros mismos, esa joya ya existe por sí misma para siempre.

15 mar. 2011

Sin contar contigo

Ya ves que es ahora, despues de tanto tiempo, que pienso en algo en lo que no pense antes. Pedi mucho porque se hiciera posible nuestro encuentro, hice todo lo que estaba en mis manos para conseguirlo, me desespere tantas veces como vi que no se lograba y contaba tanto con mi deseo como con el tuyo. Pero se me paso por alto una cosa, que tu quisieras.
He comprendido que no es una incongruencia desear algo y no quererlo. Aunque el deseo exista, aunque haya una intencion favorable hacia algo, QUERER que suceda es algo muy diferente porque, tras ese deseo inicial, pueden haber muchos pensaminetos en la mente que esten decidiendo lo contrario.
Se puede desear lograr algo y, a la vez, estar pensando que no es oportuno, conveniente, que es inmerecido, que causara problemas, que es algo para lo que no se esta preparado... y todos esos pensamientos acaban siendo mas fuertes que el deseo y ya no es posible su realizacion. Hay controversia, incongruencia entre desear y querer y se anula toda posibilidad de realizacion.
Tu lo deseabas, se que si, pero ya no se si lo querias. Yo lo deseaba, sabes que si, pero ?hasta que punto lo queria de verdad? Quererlo sin miedos, sin limites, sin reservas, sin expectativas concretas de como debia ser y cuando. Ya no se si realmente lo queriamos intensamente, apasionadamente, conscientemente. Y eso me deja triste porque es muy posible que dejaramos de subir a un tren en el que podiamos viajar juntos por falta de decision.
Este camino que quiero construir ha de ser un camino por el que tu puedas llegar  a mi SI QUIERES. Yo lo extiendo, construyo ese puente deseando verte llegar por el, hago lo que desde mi puedo hacer, pero al fin sera tu voluntad, tu decision y tu accion la que decidiran si quieres recorrerlo hacia mi o no.
Construirlo es mi forma de decir que te amo y QUIERO estar contigo. No se que problemas puede ocasionarnos eso, no se a que dificultades habremos de enfrentarnos, pero se que no son importantes y que ninguna de ellas puede invalidar o anular nuestra determinacion.
En definitiva, si quieres, aqui estoy.

13 mar. 2011

Lejos o cerca

Ni una palabra, ni una linea, ni un solo centimetro en este puente que me propuse construir desde hace muchos dias y, sin embargo, pienso mucho en ti,muchas veces, en muchos momentos.
Escribirte es una forma de dar cuerpo al pensamineto, pero me queda la duda de si no sera que pienso mas en ti cuando no escribo nada y no se que tiene mas efecto o puede llegar a tenerlo, si el escrfibir o el pensar.
Sabes? Esta es una nocche tranquila, agradable. Los hijos de Barbara, a los que estoy cuidando unos dias, ya estan acostados; estoy escuchando una musica muy bonita, la chimenea ... bueno, tenia un fuego muuy bonito hasta hace un momento, pero me temo que se ha apagado porque no soy muy buena encendiendo fuegos aunque, mas que en encenderlos, en lo que soy realmente mala es en mantenerlos encendidos.
Cuando me necuentro ante momentos como este te echo mucho de menos; son momentos que te recogen hacia dento y en ellos es cuando mas percibo que no estas, que no va a sonar el telefono, que lo que estoy construyendo es una via para otra vida, para otra forma de vivir, para vivir ahora a pesar del vacio que me has dejado y que no tengo otra forma de rellenar.
Te parezco triste? No es eso. Quiza lo que sucede es que posiblemente sea cierto que se me ha hecho el alma vieja, que me he ranciado, que a base de tantos recuerdos, de tanto mirar el tiempo que me diste contigo, mi alma se ha llenado de arrugas.
Es oportuno a pesar de todo eso decirte que te amo?

3 mar. 2011

No estamos locos
que sabemos lo que queremos,
vive la vida
igual que si fuera un sueño,
pero que nunca termina
ni se acaba con el tiempo.
Y buscareeeeeeeeeeeeeeeeeee
oye, pero que buscareeeeeeeee


De nuevo las maletas están preparadas y un nuevo viaje me espera dentro de pocas horas.
Ya no serán tierras extrañas las que hollen mis pasos, ni será un paisaje desconocido el que contemplen mis ojos, porque ya estuve allí, ya paseé por aquellos campos y divisé su cielo. Pero no hay nada que se mantenga inperturbable eternamente así que sé que descubriré cosas nuevas; que quizá ya estaban y no vi o que quizá no podían ser vistas en ese momento.
Pero, sobre todo, lo que más hace que los lugares cambien es uno mismo, porque en el propio cambio está la diferente percepción de lo externo.
Por suerte, allá donde voy estás conmigo.
Y ahora ¿Qué hacemos con el amor que se nos quedó atrás?

27 feb. 2011

Esa inquietud

Me lavanto, me siento, preparo un café, fumo un cigarrillo, me vuelvo a levantar...estoy inquieta.
Quiero escribir, pero las palabras no ecuentran el cauce.
A veces me gusta escribir en la salita, que tiene una ventana por la que entra mucha luz (los geranios están preciosos), a veces prefiero la quietud de la habitación, su silencio, su penunbra, la compañía eterea e intangible que allí tengo... Y el ordenador -que no es portatil- va y viene de un sitio a otro arriesgando en cada traslado su seguridad.
Como yo.
De un sitio a otro, de una parte a otra de mí misma sin saber donde estoy o donde quiero estar y arriesgando en cada ida y venida, la caída que me precipita al vacio, al no-ser.

Paseo por otros blogs, por otras ventanas de otros seres y me sorprende tan ingente cantidad de ventanas y un denomimador común: llegar a otros con la esperanza de convertirse en atractivo objeto de observación.
Pero no es un exhibicionismo gratutito el que hacemos; no es un simple desnudar el alma y la mente esperando que otros, anónimos o conocidos,  nos miren; es una aspiración constante a demostrar que todo lo que ha nacido dentro, hemos sido capaces de transformarlo en algo especial; que hemos sido capaces de compilarlo en palabras, expresiones, textos, que son capaces de transmitir emociones, que lleguen a hacer vibrar algo en el interior del observador. Y la aspiración máxima es que alguien llegue a decir en algún momento: Me gusta, me gustas, me interesa y voy a seguir observándote porque quiero seguir sorprendiéndome con lo que cuentas y cómo lo cuentas.
Pero hay algo más: la inquietud se calma, la desazón empieza a cosumirse en cuanto empiezo a dejar salir palabras, a darles forma, a construir algo con esa sensación interior que me consumía y, al final, he de concluir con que, si bien el hipotético lector se convierte en el alimento de la estima personal, escribir es una necesidad vital para aquel a quien le fue donado ese método como forma de expresión. Aunque nadie llegue a conocer cuanto nació en su interior, porque, si no lo hace, explota, estalla y se consume en sí mismo.
Te tengo a ti. A ti, receptor silencioso y paciente de mi voragine interior. Tú me miras siempre dispuesto a recoger cuanto te dé; incluso mi caos y mis quebrantos y al comprenderlo, al reconocerte tras esa pantalla anodina e imperturbable, encuentro el aliciente que necesito para desparramar sobre ese vertiginoso vacio, el hilo urdido al deshacer la maraña de sensaciones que siguen atascándose con demasiada velocidad, urgiéndome, una vez a más, a que me ponga a desenredarlas.
Y así, entre mi caos y mi lucidez, tu mirada y tu espera, nuestra presencia y nuestra ausencia, vamos haciendo algo que puede llegar a ser maravilloso. Juntos hacia ese Siempre.


 
Un  regalo de Bebo Valdés que quiero compartir contigo.

25 feb. 2011

Leo fragmertos sueltos de "Conversaciones con Dios" y la mirada se detiene en unas líneas en las que Dios dice: "El secreto de los Maestros: cada vez que elijas, elige lo mismo".
Se repite una y otra vez dentro de mí esa reflexión y se une a ti, al recuerdo de ti. Y me doy cuenta de algo.
Lo que yo elegí fue serte fiel el resto de mi vida, esperar tu regreso.
Muchas veces me turba no sentirme rebosando amor, que mi pensamiento no esté puesto en ti cada minuto de cada día, darme cuenta que no sé si te amo aún o si el amor que sentía murió con el tiempo de ausencia. Entonces me siento culpable, indigna, traidora; sin darme cuenta que la elección de fidelidad nació en el más puro amor, en la manifestación más sublime de amor que se pueda dar, en la más desprendida porque, aunque espera tu regreso, cuenta con la posibilidad de que no se produzca y, aún así, permanece en ti.
Lo que me pregunto ahora es si tú mereces algo así, pero también me doy cuenta de algo. No es tu merecimiento lo que inspiró mi elección, sino mi voluntad. Con todos los errores que haya podido cometer en el transcurso de estos años, el sentimiento que se hizo en mí era amor verdadero y ese, querido mío, no está supeditado al favor del amado, ni siquiera a su correspondencia. Él es, y por ser, es por sí mismo y no deja de serlo por lo que suceda en lo externo. Y no es difícl esa fidelidad, porque el sentimiento de la mujer que soy no entiende otro nombre que no sea el tuyo.
A través de una concatenación de pensamientos, de esos en los que empiezas pensando sobre algo y acabas deteniendo el pensamiento en otra cosa a la que no sabes cómo has llegado, me he visto recordando un diálogo de La Odisea. 
Atenea habla con Telémaco y este le pide que haga algo por él. Atenea le contesta esto: "LOS DIOSES NO PODEMOS INTERVENIR EN AQUELLO QUE LOS HOMBRES PUEDEN HACER POR SÍ MISMOS". 
Y esta es la frasecita que se me ha quedado colgando.
Y me doy cuenta de cuantas veces he escondido mi indecisión, mis dudas y todo lo que acompaña el miedo a cometer errores, en múltiples plegarias que pedían soluciones a problemas que solo yo debía afrontar o resolver.
El miedo más paralizante de todos es el que teme cometer graves errores, hacer daño a otros como consecuencia de ello, hacer las cosas mal, no ser capaz de rectificar, verse inmerso en una caos abrumador ...y entonces me paralizo, surge la ansiedad interior, me pongo tensa y temo fracasar haga lo que haga. Y acabo no tomando decisiones; dejo que las circunstancias sean las que decidan y yo me acomodo a ellas. Disfrazo esa actitud de un fluir con la vida, pero eso no es fluir, es ir a la deriva.
Espero que comprender esto me ayude a recordarlo. He de saber que cometeré errores, que tomaré decisiones equivocadas en algunas ocasiones, que algunas podré rectificarlas y otras no, que la duda me acompañará siempre, pero que he de confíar en esa verdad interior que siempre conoce la mejor respuesta y que se puede oír pefectamente si se tiene el oído entrenado a su voz.
Quien cuida de mí, siempre me muestra el mejor camino a seguir, con los pies en la tierra y el pensamiento puesto en Dios.

23 feb. 2011

Un año más.
Importan las fechas del calendario cuando significan algo, cuando te trasladan a un momento importante, a un pasado remoto y te vuelven a traer al presente para recordarte que algo sucedió en ese instante, en ese día que se ha vuelto importante.
Hoy es uno de esos días que en el calendario no son más que una cifra más metida en un recuadro y que se vuelve especial de repente, porque, de repente, al escribirla, la memoria me retrotrae a otro día como este en que oí tu voz por última vez. Y han pasado siete años.
Siete años en los que has pasado de ser el centro y eje de mi vida, a la esperanza de un retorno
No sé qué pasó, no sé porqué no volviste, no sé porque lo último que me diste fue un canto de amor eterno, una loa del más intenso, puro y perfecto amor, pero sé que fue tan real e intenso cuanto se hizo entre nosotros que no podrá morir jamás, que subsistirá a través del tiempo y el espacio que nos separa y nos une a la vez, que sigo sintiendo viva tu mirada cuando me mira y encuentra la mía, que sigo llena de ti y que tu amor sigue cubriendo mi vida.
¿Has visto "Victor o Victoria"? Seguro que sí; es más o menos un clásico del cine. He puesto un rato la tele mientras cenaba y tras una zaping hacia arriba y otro hacia abajo, saltando los innumerables anuncios, he visto que la estaban haciendo otra vez. No me he quedado a verla porque no me apetecía seguir viendo tele, pero me he quedado pensando tras una conversación que tienen los protagonistas.
¿Cuantas veces fingimos ser algo que no somos cuando en realidad sí lo somos? 
Dicen que tras un gran extrovertido hay un gran tímido que enfrenta su timidez convirtiéndose en el centro de las reuniones; que tras un valiente hay alguien que tiene miedo y actúa como si no lo tuviera; que alguien con una personalidad muy fuerte está tras un ser indeciso, vulnerable y sensible que emula lo que le gustaría ser. Pero ¿realmente se podría estar fingiendo todo el tiempo algo que no se es en absoluto?
Me parece que es más cuestión de haberse llegado a creer una etiqueta que nos ha sido puesta por alguna extraña razón; quizá por algún comentario desafortunado que alguien hizo en algún momento de nuestra niñez, o por la respuesta que dimos en una circunstancia específica convenciéndonos a nosotros mismos que nos correspondía esa etiqueta.
Y lo malo de las etiquetas es que son muy fáciles de poner, pero muy difíciles de quitar. Como esas pegatinas que se ponen sobre las hojas transparentes de archivadores y que luego no consigues quitar más que a base de paciencia, alcohol y rasca que te rasca; o colocando otra encima.
No quiero seguir jugando a ese juego; no quiero seguir haciendo como soy decidida, firme, paciente y constante como una forma de enfrentar mis inseguridades, mis miedos y debilidades. Porque  lo cierto es que sentir inseguridad, temor y saberme vulnerable, no me convierte en alguien servil, incapaz de tomar decisiones y luchar por llevarlas adelante aunque cueste. Pero parece que esa es la etiqueta que corresponde a alguien que siente todo eso.
Y, no sé bien por qué te hablo de esto, salvo que sea simplemente porque estás ahí y yo aquí, porque esta es la forma en que nos encontramos y porque eso es lo que te diría si estuvieras conmigo.
Que pases un buen día, chico guapo.

21 feb. 2011

Desafío

Acabo de ver el programa "Desafío vertical" y,  aparte de sentir envidía por esos aventurereros y pensar, una vez más, ¿como respondería yo en una prueba como esa?, he oído una frase que me ha llamdo la atención.
"Si luchas, igual pierdes; pero si no luchas, estás perdido".
Y eso lo entiendo muy bien cuando es contra contrincantes invisibles e intangibles contra quien has de luchar.
Tedio, tiempo, agonía de la ilusión, rutina, ausencia.
Son contrincantes muy duros, despiadados, incansables, ladinos, ante los que el método más eficaz de lucha se define con una sola palabra: Resistir.

Yo resisto ,,,, y tú ¿llegarás a saberlo alguna vez?

18 feb. 2011

Ojala todos los días pudiera llegar con un regalo; ojala cada día tuviera algo maravilloso que decirte, algo para compartir que te hicera sentir la ilusión que tengo puesta en este puente que se va prolongando con cada pensamiento puesto en ti. Ojala.
La mayoría de los días traen pequeñas cosas que, a veces, aún estando y existiendo, ni me doy cuenta de que han llegado si no me detengo a contemplar el día con calma. Si no lo hago así, puede que pasen, que hayan existido y no las hayas visto.
Pero hay días ¡FABULOSOS DIAS! en los que encuentro algo de forma tan evidente que es imposible no verlo. Hoy ha sido uno de esos; hoy, que empezó realmente anoche, me ha traído un regalo de la mano de María. Por ella he conocido a una cantante maravillosa del más puro estilo de jazz negro ¡y me ha encantado!
Como muestra vale un botón y por eso te dejo aqui este enlace, para que disfrutes de Esther Philips y lo hagas recordando que te quiero y solo espero que a ti no te importe amarme.


Pero ya ves lo que son las cosas; encontrar a esta cantante ha hecho que vuelva hacia otra que ya conocía hace tiempo y que casi tenía olvidada. Dinah Washignton. Y te dejo una canción de ella que me apasiona y suelo cantar (jeje). Para mí es la mejor versión que se ha hecho de este tema y lo que dice es...lo que quisiera decirte a ti constantemente.


¡Dios! ¿Hoy es día de recrearme con canciones maravillosas o qué? Ahora he encontrado a Brenda Lee y a pesar de que sus canciones son concídisimas, yo no conocía su nombre. Sí cariño, soy una inculta musical de mucho cuidado. Pero, nunca es tarde para empezar a cultivar algo que amas ¿no crees?







16 feb. 2011

Te extraño....
como se extrañan las noches sin estrellas
como se extrañan las mañanas bellas,
no estar contigo, por Dios que me hace daño.
Te extraño cuando camino, cuando lloro , cuando río;
cuando el sol brilla, cuando hace mucho frío
porque te siento como algo muy mío.
Te extraño,
como los árboles extrañan el otoño,
en esas noches que no concilio el sueño,
no sabes amor como te extraño.
Te extraño,
en cada paso que siento solitario;
cada momento que estoy viviendo a diario
estoy muriendo amor, porque te extraño.
Te extraño
cuando la aurora comienza a dar colores
por tus virtudes,
por todos tus errores
por lo quieras, no sé,
pero te extraño.


Canciones que te hablarán de mi

15 feb. 2011

La Odisea

Anoche pasaron en la tele La Odisea; era tarde y lo razonable es que me hubiera acostado, pero no lo hice. Soy muy poco razonable para mí misma, para mis decisiones. Y me quede a verla porque si hay algo que sé que soy es una Penélope y ella, la recreada por Homero, es el adalid de todas las Penélopes; de todas las mujeres que siguen creyendo y esperando el regreso del esposo; aunque todo lo razonable parece decir que eso es imposible y que todo está en contra.
En estos años he conocido otras Penélope; he sido otras Penélope.
He llorado frente a un muelle que me asomaba al inmenso mar de la mente del mundo por el que espera que llegaran noticias tuyas y he creído volverme loca con todo lo visto y descubierto y lo que no encontré.
He sido la Penélope sentada en una estación esperando que alguien tenga tu rostro, que aparezca en mi vida el que un día se fue, esperante que espera y se consume en la espera.
He sido una partícula que se ha visto separada de su partícula gemela cuando esta otra pareció ser tragada por un agujero negro; que recibe como un eco lejano, señales de radio que trasmiten que sigues vivo, que no llegaste al punto sin retorno aún, que aún no has sido digerido por la densidad del olvido; que aún tienes la fuerza necesaria para hacerme llegar  alguna onda; una Penélope tan preocupada por percibir alguna señal tuya que no se mueve de ese horizonte límite por temor a perderte del todo.
Pero sobre todo, de la forma en que más Penelope he sido, ha sido siendo la esposa de Ulises; sigo viviendo en Ítaka y sigo apostando por tu regreso; aunque hayan pasado tantos años.
Mi telar es de papel, de cristal, de imágenes; la urdimbre son millones de palabras escritas para ti, por ti, contigo; el diseño de mi labor es multicolor, porque múltiples son las emociones y lo que comparto contigo; el amor, la fe, la esperanza, las mismas que ella. De todas las Penélope que conocí, esta es mi verdadera heroína, porque ella trabaja a favor del tiempo; no lo detiene, no se queda paralizada en el pasado, no sucumbe a la tristeza. Y porque es la única que ve retornar al amado esposo y está en condiciones de recibirlo; porque es la única que no se ha alimentado a sí misma de lo que él dejó, sino que ha creado algo nuevo para seguir esperando, para darle la oportunidad de volver.
Por eso escribo; por eso te escribo; por eso, a pesar de los años transcurridos, sé que nos volveremos a encontrar. Sé que volverás.

14 feb. 2011

Otro San Valentín

El tiempo es cruel. Pasan los días, los meses ... los años. Y va borrando los sueños, las esperanzas, la ilusión; como si todo esto fuera  una pintura sobre una pared y el tiempo fuera una lengua que va pasando sobre lo dibujado y se lo fuera llevando. El día que lo pinté en esa pared creí que permanecería por siempre; pero un día voy a verlo y veo que apenas queda nada. Los colores apenas se perciben, las palabras están entrecortadas; los dibujos imperceptibles. Y, al mirarlo, me pregunto ¿Qué queda de todo aquello?
Yo; quedo yo.
La misma mano que escribió esas palabras, el mismo corazón que tiñó de colores los dibujos, la misma esperanza que dibujó las ilusiones, puede volver a hacerlo.

13 feb. 2011

Para pensar

La mayor parte de la vida nos la pasamos esperando que cambien circunstancias que no van a cambiar por sí mismas; solo cambiarán en la medida en que nosotros introduzcamos algún cambio.

11 feb. 2011

El profeta

Almustafá, el elegido y bienamado, el que era un amanecer en su propio día, había esperado doce años en la ciudad de orfalese la vuelta del barco que debía devolverlo a su isla natal.
A los doce años, en el séptimo día de Yeleol, el mes de las cosechas, subió a la colina, más allá de los muros de la ciudad, y contempló él mar. Y vio su barco llegando con la bruma.
Se abrieron, entonces, de par en par las puertas de su corazón y su alegría voló sobre el océano. Cerró los ojos y oró en los silencios de su alma.
Sin embargo, al descender de la colina, cayó sobre él una profunda tristeza, y pensó así, en su corazón. ¿Cómo podría partir en paz y sin pena?  
"No; no abandonaré esta ciudad sin una herida en el alma.
Largos fueron los días de dolor que pasé entre sus muros y largas fueron las noches de soledad y, ¿quién puede separarse sin pena de su soledad y su dolor?
Demasiados fragmentos de mi espíritu he esparcido por estas calles y son muchos los hijos de mi anhelo que marchan desnudos entre las colinas. No puedo abandonarlos sin aflicción y sin pena.
No es una túnica la que me quito hoy, sino mi propia piel, que desgarro con mis propias manos.
Y no es un pensamiento el que dejo, sino un corazón, endulzado por el hambre y la sed.
Pero, no puedo detenerme más.
El mar, que llama todas las cosas a su seno, me llama y debo embarcarme.
Porque el quedarse, aunque las horas ardan en la noche, es congelarse y cristalizarse y ser ceñido por un molde. Desearía llevar conmigo todo lo de aquí, pero, ¿cómo lo haré?
Una voz no puede llevarse la lengua y los labios que le dieron alas. Sola debe buscar el éter.
Y sola, sin su nido, volará el águila cruzando el sol." 
Entonces, cuando llegó al pie de la colina, miró al mar otra vez y vio a su barco acercándose al puerto y, sobre la proa, los marineros, los hombres de su propia tierra.
Y su alma los llamó, diciendo:
"Hijos de mi anciana madre, jinetes de las mareas; ¡cuántas veces habéis surcado mis sueños! Y ahora llegáis en mi vigilia, que es mi sueño más profundo.
Estoy listo a partir y mis ansias, con las velas desplegadas,, esperan el viento.
Respiraré otra vez más este aire calmo, contemplaré otra vez tan sólo hacia atrás, amorosamente.
Y luego estaré con vosotros, marino entre marinos. Y tú, inmenso mar, madre sin sueño.
Tú que eres la paz y la libertad para el río y el arroyo. Permite un rodeo más a esta corriente, un murmullo más a esta cañada. Y luego iré hacia ti, como gota sin límites a un océano sin límites".

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¿Quien sabe?  Igual, si no hubiera sido por ti, no lo habría conocido nunca; si no hubiera sido porque venía de ti, podría haber pasado por mis manos, por mis ojos, por mis oídos, y no haberlo sujetado, ni visto, ni oído. Y, que sepas, amado mío, que le has quitado todo el protagonismo al Sr. Gibran porque desde entonces, por siempre y para siempre, esta historia será tu nombre el que traiga mi memoria antes que el de Khalil.
Por algo me hablaste de él, una vez más, la última vez que hablamos. Me dejaste un legado que aún guardo.

9 feb. 2011

Ese mar, esa luz



Esta mañana, de camino al trabajo, he pasado junto al mar. Casi paso sin echarle ni un mísero vistazo porque iba hablando, pero, de repente, se ha hecho el silencio y algo ha hecho que me diera cuenta por donde iba. Y he visto esto.
La mar en calma ... el sol suave, sin haber llegado a coger aún esa fuerza que impide mirarlo ... trazando surcos de luz anaranjada sobre el mar; sobre ese mar docil que recoge cuanto la luz le entrega, para hacerse más bello aún si cabe. Y me he dado cuenta que ese era el mismo amanecer que estabas viendo tú, que el mar que acaricia mis playas es el mismo que acaricia las tuyas, aunque estemos lejos; que el sol que me da luz y calor, es el mismo que te ilumina y calienta a ti, aunque estemos lejos el uno del otro.
Y cuando lo he visto he sentido que así es como quiero sentirme. Calma, luz, sosiego, amanecer....contigo. Estés donde estés.

Ahora, ante esta ventana en la que miro hacia ese punto misterioso en el que te presiento, veo pasar bandadas de gaviotas. Ellas vuelven al mar, hacia ese mar que vi esta mañana durante un pequeño instante. Son ellas las que me recuerdan que sigue estando ahí, cerca, muy cerca, aunque ahora no esté viéndolo. Y me dicen que también tú estás cerca, muy cerca; aunque parezcas estar lejos, aunque no te vea. La verdadera distancia la traza el olvido.

8 feb. 2011

La desubicación

Hay veces, días, momentos, en los que me quedo quieta, mirando a la nada, con tiempo para hacer algo y sin saber qué hacer, hacia donde dirigir mi atención. Hay mucho por hacer, mucho por escribir, pero la musa no está; mi oído interno no oye sus dulces palabras, no siente la brisa que mueve su voz.
Miro hacia todas partes, la busco dentro y fuera de mí; pero no está. Y. si estuviera, aún sería peor, porque eso significaría que no soy capaz de sentirla. Resulta triste, esteril.
Entonces recuerdo algo que ya aprendí: TODO ESTÁ SIEMPRE COMO DEBE ESTAR. Solo es que estoy desubicada, fuera del estado en que se puede producir el encuentro, el momento. La verdadera desubicaión personal no es sentir que no encajas en ningún sitio o que nada a tu alrededor resulta interesante. la verdadera desubicación es un estado interno que bien puede estar producido porque algo está cambiando dentro y necesita su tiempo para asentarse y poder manifestarse. Ubicarse de nuevo es no precipitar nada, dejar que todo fluya y pueda mostrar lo que estaba sucediendo. Entonces podré verlo bien, comprenderé esa ausencia y me reiré de mi ansiedad. En los momentos de caos es cuando más sereno hay que estar.

7 feb. 2011

Desde Mí

Esta noche, mientras escribo y pienso en lo que voy a compartir contigo, escucho la deliciosa música de Bebo Valdes. Si la conoces ya sabes por qué lo digo y, si no la conoces, te recomiendo un paseo por las melodías que logra con esa maestría que tiene al piano.

Tenía ganas de contarte cosas, pero no sabía muy bien qué era lo que iba a contar y entonces me he acordado de algo que pensé cuando decidí poner este blog en marcha.
Verás, antes de tomar la decisión me dediqué a leer cosas por ahí (lease internet) para ver lo que hacia la gente en los blogs y, la verdad, es que me dejó un poco desconcertada porque encontré un buen batiburrillo. 
Habían blogs muy buenos, serios, honestos, concienzudos, rezumaban implicación personal de su autor y los comentarios eran interesantes.
Encontré otros muchos que eran patéticos, insulsos, soeces, vulgares, infantilones, cursis, mal escritos,  incapaces de transmitir nada... y una tonelada de chorradas. 
Y una gran cantidad de blogs muy egocentricos, como un curriculum vitae virtual, pero literalmente vitae, porque solo faltaba que pusieran cuantos lunares tenían en el cuerpo.
Pero bueno, ahí estaban todos y en la red caben todos. El caso es que, en vez de ayudarme a decidirme me dejó más confundida porque me preguntaba ¿Y qué voy a hacer yo? ¿Cual es mi pretensión, qué pretendo construir y por qué? ¿Acabaré convirtiéndolo en alguno de esos que no me han gustado nada?
Yo y mis preguntas. No te creas que no le dí vueltas.

El caso es que llegué a pensar que no podía garantizar una buena calidad de texto, siempre inspirado, estimulante e intenso y eso me retrajo bastante; de hecho estuvo a punto de hacerme renunciar antes de empezar (es una faceta personal que tiene especial fascinación por echar abajo todas mis ilusiones sacando siempre mil inconvenientes a mis proyectos). Pero luego, otra faceta que es un poco más atrevida y positiva, me hizo ver que no tenía porqué condicionar el futuro de algo a un presente incierto con  tan pocos elementos de juicio en su haber. Me dijo que el blog acabaría siendo lo que yo pusiera de mí en él y que si quería ser coherente, debería incluir en él las más pequeñas cosas que me hicieran sentir que quería compartirlas contigo; no buscar palabras trascendentales, elocuentes y dignas de admiración, sino pura y llanamente, lo que hay en Mí.
A veces el ángel de la inspiración estará a mi lado (y yo no tendré problemas de audición) y la entrada al blog será estupenda, coloquial, limpia, te animará a la reflexión personal, inquietará tu mente, tu curiosidad, tu crítica, tu opinión...pero habrá otras veces en que no será así, que no esté inspirada (o esté sorda) que las palabras se agolpen y atropellen volviéndose incoherentes, que lo quiera expresar sea ñoño, insulso, aburrido....o que quiera expresar más de lo que soy capaz....pero todo eso soy yo y mi implicación está en eso precisamente, en dar lo mejor de mí sin negar ni esconder lo mediocre.Verás, tengo cientos de escritos que he ido acumulando al cabo de muchos años sin dejar de hacerlo y, algunas veces, leo algo de lo que he guardado. En muchas ocasiones me encuentro con cosas que están bien, realmente bien -hasta dudo de haberlas escrito yo- y que me gustaría compartir con alguien más que conmigo misma y...por supuesto, pensé en ti, pero eso tiene un riesgo: que no te guste, que no te interese, que pases por delante sin mirarlo siquiera...mil cosas. Y eso me volvió a detener (debía ser otra vez la voz plasta) porque me pareció muy frustrante. 
Aún así recogí animo y lo puse en marcha; a trompicones, en varios intentos, y muchas pruebas, pero al fin logré algo más o menos digno.
Y, tal como iba avanzando, iba comprendiendo algo. Todo esto es algo que va de mí hacia ti, pero, sobre todo, por Mí ¿Comprendes la sutileza de las diferencias?
La mayoría de las veces, la mayoría de la gente, hacemos las cosas porque tenemos que hacerlas, porque esperan que las hagamos, porque son necesarias, porque estamos acostumbrados y nos da seguridad que sigan siendo hechas, porque son novedosas y jugamos a ser valientes, pero muy pocas veces, muy pocas, las hacemos porque sí; porque en ese Mí del que suelo hablar, hay una necesidad irracional de hacer algo especial, inesperado, desinteresado, sin afan de lucro; simple y pura necesidad de compartir, comunicar, expresar, sacar, exponer. Y solemos no hacer caso a ese Mí, que queda abandonado a su propia meláncolia, porque tomamos referencias de lo que hacen otros para calibrar la calidad de lo nuestro; y eso es peligroso. 
Sería una tonteria esperar que nadie que no sea un Picasso, un Dalí, Velazquez, Greco.... cogiera un pincel; o que solo los Mozart tengan derecho a componer. A nadie se le ocurriría. Y todos aplaudimos -gustos personales aparte- a todos los que han logrado un nombre en las disciplinas artísticas. Pero ¿Sabes de qué me he dado cuenta? pues de que cualquier faceta creativa que se pueda tener, precisa de un observador, otra persona que recoja la impresión causada por la obra realizada.
Este año 2010 me ha regalado una de las experiencias  más fascinantes de mi vida: El Camino de Santiago; Pues ,en lo alto de un cerro que hay un poco antes de llegar a Astorga , David ha montado un albergue de lo más rústico y él nos enseñó algo con un instrumento muy rudimentario y curioso:, algo muy simple: para hacer sonar la música interior hacen falta dos.
Pues eso, me hacias falta tú; y para cubrir la distancia que nos separa, tenía que tender un puente sobre el vacio, saltar, atreverme, dejar de cuestionar cada uno de mis impulsos, dejar de analizar la calidad de los textos con los que construyo los tablones del puente y caminar a base de corazón, e ilusión; y disfrutar en cada paso dado.
Y quiero decirte algo. Todas y cada una de las palabras que escribo van dirigidas a ti, a tus ojos, a la caricia de tu mirada, a mi sueño; a ti, mi amado y gran desconocido.