24 abr. 2011

Empiezo  a pensar que este medio es inadecuado a mi propósito. Sigo escribiéndote más en el cuaderno y te sigo sintiendo más cerca allí. Quizá es que no tengo material adecuado para este puente en este momento. O quizá tenga algo que ver con algo que acabo de escribir en la mente del alma

16 abr. 2011

A veces

A veces te siento muy cerca.
Otras, tan lejano y difuso que parece que te he perdido.
Algunas veces camino por este puente con la esperanza de que tú ya lo hayas visto, que te asomes a tu espacio para verlo acercarse, esperando verlo cada vez un poco más cerca.
Otras, me pregunto si alguna vez llegarás a saber que sigo construyendo un camino que me lleve a ti o por el que puedas llegar tú.

A veces avanzo decidida, convencida, ilusionada.
A veces me pregunto qué estoy haciendo, qué espero encontrar al cabo de tanto tiempo.
Y en todas esas veces, lo qué más me pregunto es : 
¿Qué es lo que construye esas diferencias?

4 abr. 2011

Podar

Eso es lo que he hecho hoy. Bueno, además de poder abrazar a mi nieta, darle un biberón, achucharla, comermela a besos y sentirme enormemente agradecida a Dios por todo eso. Ni siquiera ha hecho falta que le pida a José que me la deje coger (ya sabes lo estrictos que son con todo eso) ¡él mismo la ha puesto en mis brazos!
Después he ido al huerto y después de comer con mis hermanas y los niños, nos hemos puesto a descargar el limonero de frutos y a podar la leña que se había ido acumulando.
¿Sabes? mientras lo hacia pensaba lo similar que era esa tarea a muchas cosas de la vida. Hay muchas cosas que se van conviertiendo en leña seca; cosas que hay dentro de nosotros o en lo que hacemos. 
Y suele suceder que, como con nuestro limonero, llega un día en que te das cuenta que necesita una buena poda para sanearlo, pero lo dejas sin hacer porque das prioridad a otras cosas en ese momento. 
Y, como con nuestro limonero, la leña va creciendo porque, a falta de aire, de luz y de la limpieza que le proporciona la lluvia por estar demasiado frondoso, se van secando más ramas, entran en acción las plagas y se va haciendo más leña. 
Hasta qiue llega un momento en que el árbol empieza a enfermar y cada vez que te acercas a coger los frutos, te arañas por todas partes.
Te sumes en la poda y a costa de muchos arañazos, posturas extrañísimas para poder acceder a las ramas más difíciles y un buien cansancio, consigues que respire mejor, que entre la luz y el aire y que quede liberado de ramas que están creciendo mal y lo van deformando o cargándolo de demasiado peso.
Al terminar parecía más hermoso y grande de lo que ya es.
El año pasado hice algo parecido con el albaricoquero, con el melocotonero, con el peral y con los narranjos y hubo algunos que pensaron que había sido demasiado radical, que me había cargado los árboles. Yo misma dudé de mi trabajo de limpieza exahustiva.
Pero hoy he visto esos mismo árboles y están cuajados de flores y hojas tiernas y sanas. Sé  que deberé seguir vigilando los frutos que vaya dando para atajar cualquier síntoma de enfermedad o plaga que pueda aparecer (es el riesgo cuando no se utilizan insecticidas químicos) pero me han regalado una enorme alegría al verlos tan llenos de vida y dispuestos a producir una nueva cosecha.
Es una imagen más de la vida misma; de lo que hacemos en ella; de nosotros mismos; lo que somos y lo que hacemos con lo que somos.
Es una imagen también de nuestra historia, la que creamos juntos. También ella está dando brotes nuevos, tiernos y vigorosos que es justo celebrar y preciso atender y vigilar.
Y, como siempre, juntos, es como mejor lo hacemos.

3 abr. 2011

¿Donde están las horas
felizmente robadas al sueño?
Aquellas benditas horas
en las que mi alma salía a tu encuentro.

¿Donde los más ansiados minutos
que mi corazón anhelaba
durante las horas previas del día?
En ese tiempo muerto en que mi alma dormía.

Pequeñas horas de dulce complicidad
que aprovechaban el momento
en que todos los demás se retiraban 
a descansar sus cansados sueños
haciendo, con sus ausencias,
el eco en que tus palabras acariciaban mis dedos.

Tiempo de ardiente ilusión
en que recuperaba la intimidad
robando horas al sueño.

¿En que lugar de mi vida ,
en que inesperado rincón del tiempo,
quedó secuestrada la ilusión
con que se vestía mi sueño?


La tengo guardada en un pliegue de mi alma;
la tengo amagada, esperando, 
celosa de tu mirada,
temerosa, expectante; 
añorando las mañanas 
en que nos descubría el alba
atravesando motañas, torres de palabras;
cruzando valles de sueños,
bañándonos en ríos de plata,
surcando mares amigos
en los que los delfines hablan; 
volando en melodias de risas
pintadas de infantil carcajada.

Creyendo que, para soñar, 
hay que cerrar los ojos, 
quedarse dormida, acostar al alma,
perdí la alegría de vivir.
Que el más grande sueño 
se vive en la consciente vigilia.
Cuando, robando horas al sueño,
en la quietud de la vida,
acudo al encuentro del amor 
y viajo conmigo misma.

Compañera de mil viajes,
cómplice de mis fantasias,
¿En qué rincón de la vida,
en que fisura del tiempo,
perdí tu fiel compañía?
  
¿Donde están los días que pasaste junto a mí?
¿Donde están los sueños que he tejido para ti?
¿Donde están tus besos?
¿Donde tus anhelos?

¿Donde están las horas que al sueño le robé?
¿Donde está la esperanza de volverte a ver?
¿Quien está contigo?
¿Quien es tu delirio?

Guardaré.
Las auroras que no pudimos contemplar.
Olividaré.
Las noches sin estrellas junto al mar.
Hoy miro hacia dentro y encuentro tu recuerdo.
Me dejaste separada de tu amor.

Esperaré
un viento que me empuje a caminar.
Andaré.
Por sendas y caminos sin trazar.
Con todas tus caricias,
con sueños y con risas,
con recuerdos que nunca he de olvidar.

Miraré.
Los ojos que me han visto renacer.
Cogeré.
Palabras que traerá el amanecer.
Tómame en tus brazos,
llévame volando,
que al cielo de tu amor quiero llegar.

En esas ansiadas horas
en las que todos dormitan...
En estas pequeñas horas,
es cuando más viva estás, vida mía.

2 abr. 2011

Como si la red de Internet representara el inconsciente colectivo de la humanidad, me sumerjo en ella a menudo buscando conatos de inteligencia, de conexiones sólidas, de palabras hermosas, de estímulos personales que sacudan algo en mí.
A veces encuentro algo; muchas no encuentro nada.
Como una neurona más de todo ese entramado, participo con mis blogs y comprendo que mi aspiración es la misma que la de todos los que han decidido sentirse incluidos en la red; a saber: comunicar algo, participar a lo ajeno lo propio.
Y, al leer lo que encuentro y descubrir cuan a menudo es baldío, superficial, absurdo y/o irrelevante, pienso y me pregunto si no seré como todos esos que encuentro, que pensando que tiene algo importante que decir, no dicen más que sandeces.
La aspiración individual suele ser destacar de la masa, despuntar de algún modo, significar algo diferente y eso suele hacer que nos distanciemos del concepto de homogeneidad como si necesitáramos desmembrarnos del conjunto para ser algo que no somos.
Lo cierto es que primero debemos Ser lo que somos y que, normalmente, ni siquiera sabemos bien qué pueda ser ese Ser. pero solo sabiéndolo estaremos en condiciones de volver a sumergirnos en esa malla neuronal que somos entre todos sin dejar de Ser y solo llevando el Amor en el corazón, haciendo y diciendo todo desde el Amor, es posible que alguna vez podamos llegar a hacer o decir algo que sacuda las entrañas de alguien, que le haga decir: y tú ¿cómo lo has hecho para Ser?.
Hay un largo camino entre el despertar y el Ser; hay un largo camino entre tú y yo; hay un largo camino entre mi propósito y su realización.
Amo ese camino, aunque sea largo. Pero no porque al final de él esté el Ser, tú o mi obra, sino porque solo amando cada instante de mi vida, bendiciendo cada experiencia, se puede llegar al final.
Mis blogs no son ¡geniales! ¡algo nunca visto! pero son mi experiencia, me sacan de mí para lanzarme a todo, los entrego al gran milagro de esa aparente casualidad que hace que llegue a alguien en un momento determinado y sé que, en la medida en que yo vaya cambiando, irán transformándose. 
Porque están vivos; como yo, como mi pensamiento, como mi Ser pleno, como tú, como los dos juntos.
Lo que se encuentra al final de cada senda está determinado por la forma en que se ha hecho el camino.