27 dic. 2011

Sonreir sin ti




Sí puedo sonreir sin ti; lo hago a menudo y mentiría si dijera lo contrario. Pero también es muy cierto que son sonrisas diferentes, que hay una que se quedó congelada tras tu partida. Era la sonrisa de la mujer enamorada, la que amaba con toda la fuerza de su corazón, de su alma y de su mente. Esa ya no me ilumina nunca.