27 feb. 2011

Esa inquietud

Me lavanto, me siento, preparo un café, fumo un cigarrillo, me vuelvo a levantar...estoy inquieta.
Quiero escribir, pero las palabras no ecuentran el cauce.
A veces me gusta escribir en la salita, que tiene una ventana por la que entra mucha luz (los geranios están preciosos), a veces prefiero la quietud de la habitación, su silencio, su penunbra, la compañía eterea e intangible que allí tengo... Y el ordenador -que no es portatil- va y viene de un sitio a otro arriesgando en cada traslado su seguridad.
Como yo.
De un sitio a otro, de una parte a otra de mí misma sin saber donde estoy o donde quiero estar y arriesgando en cada ida y venida, la caída que me precipita al vacio, al no-ser.

Paseo por otros blogs, por otras ventanas de otros seres y me sorprende tan ingente cantidad de ventanas y un denomimador común: llegar a otros con la esperanza de convertirse en atractivo objeto de observación.
Pero no es un exhibicionismo gratutito el que hacemos; no es un simple desnudar el alma y la mente esperando que otros, anónimos o conocidos,  nos miren; es una aspiración constante a demostrar que todo lo que ha nacido dentro, hemos sido capaces de transformarlo en algo especial; que hemos sido capaces de compilarlo en palabras, expresiones, textos, que son capaces de transmitir emociones, que lleguen a hacer vibrar algo en el interior del observador. Y la aspiración máxima es que alguien llegue a decir en algún momento: Me gusta, me gustas, me interesa y voy a seguir observándote porque quiero seguir sorprendiéndome con lo que cuentas y cómo lo cuentas.
Pero hay algo más: la inquietud se calma, la desazón empieza a cosumirse en cuanto empiezo a dejar salir palabras, a darles forma, a construir algo con esa sensación interior que me consumía y, al final, he de concluir con que, si bien el hipotético lector se convierte en el alimento de la estima personal, escribir es una necesidad vital para aquel a quien le fue donado ese método como forma de expresión. Aunque nadie llegue a conocer cuanto nació en su interior, porque, si no lo hace, explota, estalla y se consume en sí mismo.
Te tengo a ti. A ti, receptor silencioso y paciente de mi voragine interior. Tú me miras siempre dispuesto a recoger cuanto te dé; incluso mi caos y mis quebrantos y al comprenderlo, al reconocerte tras esa pantalla anodina e imperturbable, encuentro el aliciente que necesito para desparramar sobre ese vertiginoso vacio, el hilo urdido al deshacer la maraña de sensaciones que siguen atascándose con demasiada velocidad, urgiéndome, una vez a más, a que me ponga a desenredarlas.
Y así, entre mi caos y mi lucidez, tu mirada y tu espera, nuestra presencia y nuestra ausencia, vamos haciendo algo que puede llegar a ser maravilloso. Juntos hacia ese Siempre.


 
Un  regalo de Bebo Valdés que quiero compartir contigo.

25 feb. 2011

Leo fragmertos sueltos de "Conversaciones con Dios" y la mirada se detiene en unas líneas en las que Dios dice: "El secreto de los Maestros: cada vez que elijas, elige lo mismo".
Se repite una y otra vez dentro de mí esa reflexión y se une a ti, al recuerdo de ti. Y me doy cuenta de algo.
Lo que yo elegí fue serte fiel el resto de mi vida, esperar tu regreso.
Muchas veces me turba no sentirme rebosando amor, que mi pensamiento no esté puesto en ti cada minuto de cada día, darme cuenta que no sé si te amo aún o si el amor que sentía murió con el tiempo de ausencia. Entonces me siento culpable, indigna, traidora; sin darme cuenta que la elección de fidelidad nació en el más puro amor, en la manifestación más sublime de amor que se pueda dar, en la más desprendida porque, aunque espera tu regreso, cuenta con la posibilidad de que no se produzca y, aún así, permanece en ti.
Lo que me pregunto ahora es si tú mereces algo así, pero también me doy cuenta de algo. No es tu merecimiento lo que inspiró mi elección, sino mi voluntad. Con todos los errores que haya podido cometer en el transcurso de estos años, el sentimiento que se hizo en mí era amor verdadero y ese, querido mío, no está supeditado al favor del amado, ni siquiera a su correspondencia. Él es, y por ser, es por sí mismo y no deja de serlo por lo que suceda en lo externo. Y no es difícl esa fidelidad, porque el sentimiento de la mujer que soy no entiende otro nombre que no sea el tuyo.
A través de una concatenación de pensamientos, de esos en los que empiezas pensando sobre algo y acabas deteniendo el pensamiento en otra cosa a la que no sabes cómo has llegado, me he visto recordando un diálogo de La Odisea. 
Atenea habla con Telémaco y este le pide que haga algo por él. Atenea le contesta esto: "LOS DIOSES NO PODEMOS INTERVENIR EN AQUELLO QUE LOS HOMBRES PUEDEN HACER POR SÍ MISMOS". 
Y esta es la frasecita que se me ha quedado colgando.
Y me doy cuenta de cuantas veces he escondido mi indecisión, mis dudas y todo lo que acompaña el miedo a cometer errores, en múltiples plegarias que pedían soluciones a problemas que solo yo debía afrontar o resolver.
El miedo más paralizante de todos es el que teme cometer graves errores, hacer daño a otros como consecuencia de ello, hacer las cosas mal, no ser capaz de rectificar, verse inmerso en una caos abrumador ...y entonces me paralizo, surge la ansiedad interior, me pongo tensa y temo fracasar haga lo que haga. Y acabo no tomando decisiones; dejo que las circunstancias sean las que decidan y yo me acomodo a ellas. Disfrazo esa actitud de un fluir con la vida, pero eso no es fluir, es ir a la deriva.
Espero que comprender esto me ayude a recordarlo. He de saber que cometeré errores, que tomaré decisiones equivocadas en algunas ocasiones, que algunas podré rectificarlas y otras no, que la duda me acompañará siempre, pero que he de confíar en esa verdad interior que siempre conoce la mejor respuesta y que se puede oír pefectamente si se tiene el oído entrenado a su voz.
Quien cuida de mí, siempre me muestra el mejor camino a seguir, con los pies en la tierra y el pensamiento puesto en Dios.

23 feb. 2011

Un año más.
Importan las fechas del calendario cuando significan algo, cuando te trasladan a un momento importante, a un pasado remoto y te vuelven a traer al presente para recordarte que algo sucedió en ese instante, en ese día que se ha vuelto importante.
Hoy es uno de esos días que en el calendario no son más que una cifra más metida en un recuadro y que se vuelve especial de repente, porque, de repente, al escribirla, la memoria me retrotrae a otro día como este en que oí tu voz por última vez. Y han pasado siete años.
Siete años en los que has pasado de ser el centro y eje de mi vida, a la esperanza de un retorno
No sé qué pasó, no sé porqué no volviste, no sé porque lo último que me diste fue un canto de amor eterno, una loa del más intenso, puro y perfecto amor, pero sé que fue tan real e intenso cuanto se hizo entre nosotros que no podrá morir jamás, que subsistirá a través del tiempo y el espacio que nos separa y nos une a la vez, que sigo sintiendo viva tu mirada cuando me mira y encuentra la mía, que sigo llena de ti y que tu amor sigue cubriendo mi vida.
¿Has visto "Victor o Victoria"? Seguro que sí; es más o menos un clásico del cine. He puesto un rato la tele mientras cenaba y tras una zaping hacia arriba y otro hacia abajo, saltando los innumerables anuncios, he visto que la estaban haciendo otra vez. No me he quedado a verla porque no me apetecía seguir viendo tele, pero me he quedado pensando tras una conversación que tienen los protagonistas.
¿Cuantas veces fingimos ser algo que no somos cuando en realidad sí lo somos? 
Dicen que tras un gran extrovertido hay un gran tímido que enfrenta su timidez convirtiéndose en el centro de las reuniones; que tras un valiente hay alguien que tiene miedo y actúa como si no lo tuviera; que alguien con una personalidad muy fuerte está tras un ser indeciso, vulnerable y sensible que emula lo que le gustaría ser. Pero ¿realmente se podría estar fingiendo todo el tiempo algo que no se es en absoluto?
Me parece que es más cuestión de haberse llegado a creer una etiqueta que nos ha sido puesta por alguna extraña razón; quizá por algún comentario desafortunado que alguien hizo en algún momento de nuestra niñez, o por la respuesta que dimos en una circunstancia específica convenciéndonos a nosotros mismos que nos correspondía esa etiqueta.
Y lo malo de las etiquetas es que son muy fáciles de poner, pero muy difíciles de quitar. Como esas pegatinas que se ponen sobre las hojas transparentes de archivadores y que luego no consigues quitar más que a base de paciencia, alcohol y rasca que te rasca; o colocando otra encima.
No quiero seguir jugando a ese juego; no quiero seguir haciendo como soy decidida, firme, paciente y constante como una forma de enfrentar mis inseguridades, mis miedos y debilidades. Porque  lo cierto es que sentir inseguridad, temor y saberme vulnerable, no me convierte en alguien servil, incapaz de tomar decisiones y luchar por llevarlas adelante aunque cueste. Pero parece que esa es la etiqueta que corresponde a alguien que siente todo eso.
Y, no sé bien por qué te hablo de esto, salvo que sea simplemente porque estás ahí y yo aquí, porque esta es la forma en que nos encontramos y porque eso es lo que te diría si estuvieras conmigo.
Que pases un buen día, chico guapo.

21 feb. 2011

Desafío

Acabo de ver el programa "Desafío vertical" y,  aparte de sentir envidía por esos aventurereros y pensar, una vez más, ¿como respondería yo en una prueba como esa?, he oído una frase que me ha llamdo la atención.
"Si luchas, igual pierdes; pero si no luchas, estás perdido".
Y eso lo entiendo muy bien cuando es contra contrincantes invisibles e intangibles contra quien has de luchar.
Tedio, tiempo, agonía de la ilusión, rutina, ausencia.
Son contrincantes muy duros, despiadados, incansables, ladinos, ante los que el método más eficaz de lucha se define con una sola palabra: Resistir.

Yo resisto ,,,, y tú ¿llegarás a saberlo alguna vez?

18 feb. 2011

Ojala todos los días pudiera llegar con un regalo; ojala cada día tuviera algo maravilloso que decirte, algo para compartir que te hicera sentir la ilusión que tengo puesta en este puente que se va prolongando con cada pensamiento puesto en ti. Ojala.
La mayoría de los días traen pequeñas cosas que, a veces, aún estando y existiendo, ni me doy cuenta de que han llegado si no me detengo a contemplar el día con calma. Si no lo hago así, puede que pasen, que hayan existido y no las hayas visto.
Pero hay días ¡FABULOSOS DIAS! en los que encuentro algo de forma tan evidente que es imposible no verlo. Hoy ha sido uno de esos; hoy, que empezó realmente anoche, me ha traído un regalo de la mano de María. Por ella he conocido a una cantante maravillosa del más puro estilo de jazz negro ¡y me ha encantado!
Como muestra vale un botón y por eso te dejo aqui este enlace, para que disfrutes de Esther Philips y lo hagas recordando que te quiero y solo espero que a ti no te importe amarme.


Pero ya ves lo que son las cosas; encontrar a esta cantante ha hecho que vuelva hacia otra que ya conocía hace tiempo y que casi tenía olvidada. Dinah Washignton. Y te dejo una canción de ella que me apasiona y suelo cantar (jeje). Para mí es la mejor versión que se ha hecho de este tema y lo que dice es...lo que quisiera decirte a ti constantemente.


¡Dios! ¿Hoy es día de recrearme con canciones maravillosas o qué? Ahora he encontrado a Brenda Lee y a pesar de que sus canciones son concídisimas, yo no conocía su nombre. Sí cariño, soy una inculta musical de mucho cuidado. Pero, nunca es tarde para empezar a cultivar algo que amas ¿no crees?







16 feb. 2011

Te extraño....
como se extrañan las noches sin estrellas
como se extrañan las mañanas bellas,
no estar contigo, por Dios que me hace daño.
Te extraño cuando camino, cuando lloro , cuando río;
cuando el sol brilla, cuando hace mucho frío
porque te siento como algo muy mío.
Te extraño,
como los árboles extrañan el otoño,
en esas noches que no concilio el sueño,
no sabes amor como te extraño.
Te extraño,
en cada paso que siento solitario;
cada momento que estoy viviendo a diario
estoy muriendo amor, porque te extraño.
Te extraño
cuando la aurora comienza a dar colores
por tus virtudes,
por todos tus errores
por lo quieras, no sé,
pero te extraño.


Canciones que te hablarán de mi

15 feb. 2011

La Odisea

Anoche pasaron en la tele La Odisea; era tarde y lo razonable es que me hubiera acostado, pero no lo hice. Soy muy poco razonable para mí misma, para mis decisiones. Y me quede a verla porque si hay algo que sé que soy es una Penélope y ella, la recreada por Homero, es el adalid de todas las Penélopes; de todas las mujeres que siguen creyendo y esperando el regreso del esposo; aunque todo lo razonable parece decir que eso es imposible y que todo está en contra.
En estos años he conocido otras Penélope; he sido otras Penélope.
He llorado frente a un muelle que me asomaba al inmenso mar de la mente del mundo por el que espera que llegaran noticias tuyas y he creído volverme loca con todo lo visto y descubierto y lo que no encontré.
He sido la Penélope sentada en una estación esperando que alguien tenga tu rostro, que aparezca en mi vida el que un día se fue, esperante que espera y se consume en la espera.
He sido una partícula que se ha visto separada de su partícula gemela cuando esta otra pareció ser tragada por un agujero negro; que recibe como un eco lejano, señales de radio que trasmiten que sigues vivo, que no llegaste al punto sin retorno aún, que aún no has sido digerido por la densidad del olvido; que aún tienes la fuerza necesaria para hacerme llegar  alguna onda; una Penélope tan preocupada por percibir alguna señal tuya que no se mueve de ese horizonte límite por temor a perderte del todo.
Pero sobre todo, de la forma en que más Penelope he sido, ha sido siendo la esposa de Ulises; sigo viviendo en Ítaka y sigo apostando por tu regreso; aunque hayan pasado tantos años.
Mi telar es de papel, de cristal, de imágenes; la urdimbre son millones de palabras escritas para ti, por ti, contigo; el diseño de mi labor es multicolor, porque múltiples son las emociones y lo que comparto contigo; el amor, la fe, la esperanza, las mismas que ella. De todas las Penélope que conocí, esta es mi verdadera heroína, porque ella trabaja a favor del tiempo; no lo detiene, no se queda paralizada en el pasado, no sucumbe a la tristeza. Y porque es la única que ve retornar al amado esposo y está en condiciones de recibirlo; porque es la única que no se ha alimentado a sí misma de lo que él dejó, sino que ha creado algo nuevo para seguir esperando, para darle la oportunidad de volver.
Por eso escribo; por eso te escribo; por eso, a pesar de los años transcurridos, sé que nos volveremos a encontrar. Sé que volverás.

14 feb. 2011

Otro San Valentín

El tiempo es cruel. Pasan los días, los meses ... los años. Y va borrando los sueños, las esperanzas, la ilusión; como si todo esto fuera  una pintura sobre una pared y el tiempo fuera una lengua que va pasando sobre lo dibujado y se lo fuera llevando. El día que lo pinté en esa pared creí que permanecería por siempre; pero un día voy a verlo y veo que apenas queda nada. Los colores apenas se perciben, las palabras están entrecortadas; los dibujos imperceptibles. Y, al mirarlo, me pregunto ¿Qué queda de todo aquello?
Yo; quedo yo.
La misma mano que escribió esas palabras, el mismo corazón que tiñó de colores los dibujos, la misma esperanza que dibujó las ilusiones, puede volver a hacerlo.

13 feb. 2011

Para pensar

La mayor parte de la vida nos la pasamos esperando que cambien circunstancias que no van a cambiar por sí mismas; solo cambiarán en la medida en que nosotros introduzcamos algún cambio.

11 feb. 2011

El profeta

Almustafá, el elegido y bienamado, el que era un amanecer en su propio día, había esperado doce años en la ciudad de orfalese la vuelta del barco que debía devolverlo a su isla natal.
A los doce años, en el séptimo día de Yeleol, el mes de las cosechas, subió a la colina, más allá de los muros de la ciudad, y contempló él mar. Y vio su barco llegando con la bruma.
Se abrieron, entonces, de par en par las puertas de su corazón y su alegría voló sobre el océano. Cerró los ojos y oró en los silencios de su alma.
Sin embargo, al descender de la colina, cayó sobre él una profunda tristeza, y pensó así, en su corazón. ¿Cómo podría partir en paz y sin pena?  
"No; no abandonaré esta ciudad sin una herida en el alma.
Largos fueron los días de dolor que pasé entre sus muros y largas fueron las noches de soledad y, ¿quién puede separarse sin pena de su soledad y su dolor?
Demasiados fragmentos de mi espíritu he esparcido por estas calles y son muchos los hijos de mi anhelo que marchan desnudos entre las colinas. No puedo abandonarlos sin aflicción y sin pena.
No es una túnica la que me quito hoy, sino mi propia piel, que desgarro con mis propias manos.
Y no es un pensamiento el que dejo, sino un corazón, endulzado por el hambre y la sed.
Pero, no puedo detenerme más.
El mar, que llama todas las cosas a su seno, me llama y debo embarcarme.
Porque el quedarse, aunque las horas ardan en la noche, es congelarse y cristalizarse y ser ceñido por un molde. Desearía llevar conmigo todo lo de aquí, pero, ¿cómo lo haré?
Una voz no puede llevarse la lengua y los labios que le dieron alas. Sola debe buscar el éter.
Y sola, sin su nido, volará el águila cruzando el sol." 
Entonces, cuando llegó al pie de la colina, miró al mar otra vez y vio a su barco acercándose al puerto y, sobre la proa, los marineros, los hombres de su propia tierra.
Y su alma los llamó, diciendo:
"Hijos de mi anciana madre, jinetes de las mareas; ¡cuántas veces habéis surcado mis sueños! Y ahora llegáis en mi vigilia, que es mi sueño más profundo.
Estoy listo a partir y mis ansias, con las velas desplegadas,, esperan el viento.
Respiraré otra vez más este aire calmo, contemplaré otra vez tan sólo hacia atrás, amorosamente.
Y luego estaré con vosotros, marino entre marinos. Y tú, inmenso mar, madre sin sueño.
Tú que eres la paz y la libertad para el río y el arroyo. Permite un rodeo más a esta corriente, un murmullo más a esta cañada. Y luego iré hacia ti, como gota sin límites a un océano sin límites".

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¿Quien sabe?  Igual, si no hubiera sido por ti, no lo habría conocido nunca; si no hubiera sido porque venía de ti, podría haber pasado por mis manos, por mis ojos, por mis oídos, y no haberlo sujetado, ni visto, ni oído. Y, que sepas, amado mío, que le has quitado todo el protagonismo al Sr. Gibran porque desde entonces, por siempre y para siempre, esta historia será tu nombre el que traiga mi memoria antes que el de Khalil.
Por algo me hablaste de él, una vez más, la última vez que hablamos. Me dejaste un legado que aún guardo.

9 feb. 2011

Ese mar, esa luz



Esta mañana, de camino al trabajo, he pasado junto al mar. Casi paso sin echarle ni un mísero vistazo porque iba hablando, pero, de repente, se ha hecho el silencio y algo ha hecho que me diera cuenta por donde iba. Y he visto esto.
La mar en calma ... el sol suave, sin haber llegado a coger aún esa fuerza que impide mirarlo ... trazando surcos de luz anaranjada sobre el mar; sobre ese mar docil que recoge cuanto la luz le entrega, para hacerse más bello aún si cabe. Y me he dado cuenta que ese era el mismo amanecer que estabas viendo tú, que el mar que acaricia mis playas es el mismo que acaricia las tuyas, aunque estemos lejos; que el sol que me da luz y calor, es el mismo que te ilumina y calienta a ti, aunque estemos lejos el uno del otro.
Y cuando lo he visto he sentido que así es como quiero sentirme. Calma, luz, sosiego, amanecer....contigo. Estés donde estés.

Ahora, ante esta ventana en la que miro hacia ese punto misterioso en el que te presiento, veo pasar bandadas de gaviotas. Ellas vuelven al mar, hacia ese mar que vi esta mañana durante un pequeño instante. Son ellas las que me recuerdan que sigue estando ahí, cerca, muy cerca, aunque ahora no esté viéndolo. Y me dicen que también tú estás cerca, muy cerca; aunque parezcas estar lejos, aunque no te vea. La verdadera distancia la traza el olvido.

8 feb. 2011

La desubicación

Hay veces, días, momentos, en los que me quedo quieta, mirando a la nada, con tiempo para hacer algo y sin saber qué hacer, hacia donde dirigir mi atención. Hay mucho por hacer, mucho por escribir, pero la musa no está; mi oído interno no oye sus dulces palabras, no siente la brisa que mueve su voz.
Miro hacia todas partes, la busco dentro y fuera de mí; pero no está. Y. si estuviera, aún sería peor, porque eso significaría que no soy capaz de sentirla. Resulta triste, esteril.
Entonces recuerdo algo que ya aprendí: TODO ESTÁ SIEMPRE COMO DEBE ESTAR. Solo es que estoy desubicada, fuera del estado en que se puede producir el encuentro, el momento. La verdadera desubicaión personal no es sentir que no encajas en ningún sitio o que nada a tu alrededor resulta interesante. la verdadera desubicación es un estado interno que bien puede estar producido porque algo está cambiando dentro y necesita su tiempo para asentarse y poder manifestarse. Ubicarse de nuevo es no precipitar nada, dejar que todo fluya y pueda mostrar lo que estaba sucediendo. Entonces podré verlo bien, comprenderé esa ausencia y me reiré de mi ansiedad. En los momentos de caos es cuando más sereno hay que estar.

7 feb. 2011

Desde Mí

Esta noche, mientras escribo y pienso en lo que voy a compartir contigo, escucho la deliciosa música de Bebo Valdes. Si la conoces ya sabes por qué lo digo y, si no la conoces, te recomiendo un paseo por las melodías que logra con esa maestría que tiene al piano.

Tenía ganas de contarte cosas, pero no sabía muy bien qué era lo que iba a contar y entonces me he acordado de algo que pensé cuando decidí poner este blog en marcha.
Verás, antes de tomar la decisión me dediqué a leer cosas por ahí (lease internet) para ver lo que hacia la gente en los blogs y, la verdad, es que me dejó un poco desconcertada porque encontré un buen batiburrillo. 
Habían blogs muy buenos, serios, honestos, concienzudos, rezumaban implicación personal de su autor y los comentarios eran interesantes.
Encontré otros muchos que eran patéticos, insulsos, soeces, vulgares, infantilones, cursis, mal escritos,  incapaces de transmitir nada... y una tonelada de chorradas. 
Y una gran cantidad de blogs muy egocentricos, como un curriculum vitae virtual, pero literalmente vitae, porque solo faltaba que pusieran cuantos lunares tenían en el cuerpo.
Pero bueno, ahí estaban todos y en la red caben todos. El caso es que, en vez de ayudarme a decidirme me dejó más confundida porque me preguntaba ¿Y qué voy a hacer yo? ¿Cual es mi pretensión, qué pretendo construir y por qué? ¿Acabaré convirtiéndolo en alguno de esos que no me han gustado nada?
Yo y mis preguntas. No te creas que no le dí vueltas.

El caso es que llegué a pensar que no podía garantizar una buena calidad de texto, siempre inspirado, estimulante e intenso y eso me retrajo bastante; de hecho estuvo a punto de hacerme renunciar antes de empezar (es una faceta personal que tiene especial fascinación por echar abajo todas mis ilusiones sacando siempre mil inconvenientes a mis proyectos). Pero luego, otra faceta que es un poco más atrevida y positiva, me hizo ver que no tenía porqué condicionar el futuro de algo a un presente incierto con  tan pocos elementos de juicio en su haber. Me dijo que el blog acabaría siendo lo que yo pusiera de mí en él y que si quería ser coherente, debería incluir en él las más pequeñas cosas que me hicieran sentir que quería compartirlas contigo; no buscar palabras trascendentales, elocuentes y dignas de admiración, sino pura y llanamente, lo que hay en Mí.
A veces el ángel de la inspiración estará a mi lado (y yo no tendré problemas de audición) y la entrada al blog será estupenda, coloquial, limpia, te animará a la reflexión personal, inquietará tu mente, tu curiosidad, tu crítica, tu opinión...pero habrá otras veces en que no será así, que no esté inspirada (o esté sorda) que las palabras se agolpen y atropellen volviéndose incoherentes, que lo quiera expresar sea ñoño, insulso, aburrido....o que quiera expresar más de lo que soy capaz....pero todo eso soy yo y mi implicación está en eso precisamente, en dar lo mejor de mí sin negar ni esconder lo mediocre.Verás, tengo cientos de escritos que he ido acumulando al cabo de muchos años sin dejar de hacerlo y, algunas veces, leo algo de lo que he guardado. En muchas ocasiones me encuentro con cosas que están bien, realmente bien -hasta dudo de haberlas escrito yo- y que me gustaría compartir con alguien más que conmigo misma y...por supuesto, pensé en ti, pero eso tiene un riesgo: que no te guste, que no te interese, que pases por delante sin mirarlo siquiera...mil cosas. Y eso me volvió a detener (debía ser otra vez la voz plasta) porque me pareció muy frustrante. 
Aún así recogí animo y lo puse en marcha; a trompicones, en varios intentos, y muchas pruebas, pero al fin logré algo más o menos digno.
Y, tal como iba avanzando, iba comprendiendo algo. Todo esto es algo que va de mí hacia ti, pero, sobre todo, por Mí ¿Comprendes la sutileza de las diferencias?
La mayoría de las veces, la mayoría de la gente, hacemos las cosas porque tenemos que hacerlas, porque esperan que las hagamos, porque son necesarias, porque estamos acostumbrados y nos da seguridad que sigan siendo hechas, porque son novedosas y jugamos a ser valientes, pero muy pocas veces, muy pocas, las hacemos porque sí; porque en ese Mí del que suelo hablar, hay una necesidad irracional de hacer algo especial, inesperado, desinteresado, sin afan de lucro; simple y pura necesidad de compartir, comunicar, expresar, sacar, exponer. Y solemos no hacer caso a ese Mí, que queda abandonado a su propia meláncolia, porque tomamos referencias de lo que hacen otros para calibrar la calidad de lo nuestro; y eso es peligroso. 
Sería una tonteria esperar que nadie que no sea un Picasso, un Dalí, Velazquez, Greco.... cogiera un pincel; o que solo los Mozart tengan derecho a componer. A nadie se le ocurriría. Y todos aplaudimos -gustos personales aparte- a todos los que han logrado un nombre en las disciplinas artísticas. Pero ¿Sabes de qué me he dado cuenta? pues de que cualquier faceta creativa que se pueda tener, precisa de un observador, otra persona que recoja la impresión causada por la obra realizada.
Este año 2010 me ha regalado una de las experiencias  más fascinantes de mi vida: El Camino de Santiago; Pues ,en lo alto de un cerro que hay un poco antes de llegar a Astorga , David ha montado un albergue de lo más rústico y él nos enseñó algo con un instrumento muy rudimentario y curioso:, algo muy simple: para hacer sonar la música interior hacen falta dos.
Pues eso, me hacias falta tú; y para cubrir la distancia que nos separa, tenía que tender un puente sobre el vacio, saltar, atreverme, dejar de cuestionar cada uno de mis impulsos, dejar de analizar la calidad de los textos con los que construyo los tablones del puente y caminar a base de corazón, e ilusión; y disfrutar en cada paso dado.
Y quiero decirte algo. Todas y cada una de las palabras que escribo van dirigidas a ti, a tus ojos, a la caricia de tu mirada, a mi sueño; a ti, mi amado y gran desconocido.

4 feb. 2011

EL VERDADERO FRACASO SE CONSTRUYE CUANDO SE DEJA DE CREER EN LA POSIBILIDAD DE TRIUNFAR, NO CUANDO PARECE QUE OTROS HAN GANADO UNA BATALLA; O MUCHAS.

2 feb. 2011

Miles Davis - Kind of Blue (06 - Flamenco Sketches [Alternate Take])



No es nada nuevo; solo es que acabo de descubrirlo. 
Cierra los ojos, apaga las luces, siente la música dentro de ti y déjate acariciar por todo lo que te haga sentir . Deja volar tu imaginación.                    

Enderezando el camino

Me he dado cuenta de algo. Empecé a construir esta senda solo para ti pero he comprendido que más gente podrá recorrerla si le gusta. Ha sido al mirar lo construído que me he dado cuenta de eso. Y ha sido extraño.
He sentido el temor de perder la esencia de tu recuerdo, pero me he dado cuenta que eso no es posible. Siempre estás en todo lo que hago, en todas las palabras que nacen en mí, en todo lo que construyo pensando en ti. Y, precisamente esa tu presencia, es lo que hace universal cuanto hago; porque tú eres así.
Y algo bueno ha tenido todo eso, porque en el momento en que me he puesto a pensar en ti he recordado tu voz, y el modo en que me llamabas, la dulzura de tus palabras. No es que haya pensando en ellas; no. Es que sonaba dentro de mi mente; la memoria ha buscado el registro en el que grabó tu voz, las maravillosas horas en que tanto hablamos y me ha traído las palabras justas, las que sabe que me harían temblar en cuanto las oyera de nuevo. Y tu risa.

Hace un par de días que me acaparan un poco los trabajos que me pidió mi amiga que le ayudara a hacer.Uno es un trabajo práctico sobre el control de las emociones y son más enrevesados de lo que parece al principio. Primero porque he tenido que meterme bastante en mí misma, en el proceso emocional por el que me muevo para comprender bien y luego poder expresar. Pero eso es algo que he hecho muchas veces; escudriñar en mi interior es el pan mío de cada día; lástima que en la misma medida no sea capaz de extraer conclusiones y propiciar cambios.
El otro es sobre la asertividad. ¡De verdad, amor, que he acabado cogiéndole manía a esa palabra! Por muy buen significado que parezca que tiene, me parece un vocablo típico de los libros de auto ayuda al más puro estilo yanki en los que parece que todo se basa en decirte a ti mismo cosas maravilloss de ti que no crees; una definición que lleva implícito un manual de investigación, transformación, exposición, ensayo, visualización y auto convencimiento. Y me chirría todo el cuerpo cuando me encuentro ante cosas así. No puedo (ni quiero) evitarlo.
Es como si, algo que se ha desfasado, se pretendiera arreglar con otro desfase; tapar un agujero en la falda con un paño de vistosos colores y mejor calidad de tela, pero con una gran agujero en el centro. Pues parece que da igual el agujero. O será que yo veo un agujero donde no lo hay.
Me encanta descubrir cosas nuevas, técnicas de meditación, relajación, control emocional, disciplinas varias... en definitiva, todo aquello que me ayude a ser más yo, a desprenderme de máscaras, cáscaras, armaduras ... y mantenerme en equilibrio a pesar de los vaivenes de la vida. Pero .... me asusta y me retiro cuando descubro que aparecen técnicas del tipo: ensaya frente al espejo las posturas identificadas como más penetrantes en el interlocutor, habla en voz alta antes de acudir a una entrevista, recuerda mover las manos con suavidad. sin agitarlas bruscamente. etc etc etc
Y no lo entiendo. Parece que todas esas técnicas llegan para favorecer la intercomunicación, la templanza, la autenticidad que respeta al propio ser y a todos los demás... pero ¿No acabarán condicionando la verdadera personalidad y haciéndonos cuestionarnos constantemente si encajamos en los parámetros de lo correcto y exitoso? ¿No será la trampa que iba a sacarnos de la trampa?
Ya sé que son estudios científico sociales; que como ciencia tienen una perspectiva limitada del ser y quizá por eso, suelo sentir que se quedan cortos o que les tambalea alguna pata en sus exposiciones. La espiritualidad, la relación mantenida y fomentada en lo espiritual, proporciona una perspectiva más amplia de la persona, de sus condicionantes; y una visión mucho más sutil de la razón de sus emociones, sentimientos, percepciones y reacciones. Cuando contemplas a la persona más allá de lo que aparenta ser, descubres por qué ha llegado a ser lo que es, lo que sucede desde dentro y hacia dentro y también que podríamos reajustar nuestra vida mucho más profunda y fácilmente comprendiendo la conexión que tenemos  con la luz que ilumina y clarifica todo.
No estoy muy expresiva ¿Verdad? Ha sido un día raro; atendiendo a sally constantemente, sin dormir esta noche más que a saltos..en fin .... bueno y esos trabajos. La verdad es que me han acaparado más de lo que creía y ni siquiera sé si le servirán a mi amiga. Espero que, al menos, me sirvan a mí por lo que he aprendido sobre todo eso.
¡¡Pero me niego a hacer ensayos de actitud!!